Es muy común utilizar la expresión ‘Es tiempo de vacas flacas’ para indicar que se está pasando por un periodo de escasez y crisis económica (ya sea a nivel personal o globalmente).

El hecho de comparar la flaqueza o gordura de las reses con las épocas de carestía o abundancia (debido a que el término ‘vacas gordas’ también es usado para señalar tiempos de prosperidad y bonanza) no es algo que se haga desde hace poco, ya que estas comparaciones surgieron a través de uno de los pasajes que podemos encontrar en la Biblia, concretamente en el Génesis 41 (correspondiente al primer libro del Antiguo Testamento).

En él se explica el tiempo que pasó José en Egipto (ojo, no confundir con el padre putativo de Jesús. Este José –Iosef en hebreo- fue el hijo de Jacob y creador de una de las ‘Doce Tribus de Israel’) y en el que, además de ser hecho preso, en cierta ocasión fue llamado para que pudiera interpretar qué quería decir un extraño sueño que había tenido el faraón, quien había soñado con siete hermosas y lustrosas vacas que pastaban por los alrededores del río Nilo y acto seguido aparecían otras siete que estaban totalmente desnutridas y que acababan devorando a las primeras.

José descifró el sueño como un mensaje de Dios, en el que advertía que después de siete años de bonanza y riqueza, el pueblo de Egipto pasaría otros tantos años de pobreza y hambre.

Y, según el mencionado pasaje del Génesis, así es como ocurrió y lo que originó que se utilizara el símil de las vacas flacas para referenciar los periodos de crisis y escasez (y con las vacas gordas lo contrario: riqueza y abundancia).

20minutos.es / Alfred López, 03 junio 2019

¿De dónde proviene comparar el término ‘vacas flacas’ con los tiempos de crisis o escasez?