Las gorgonias o gorgonáceos están sin lugar a dudas entre los animales marinos más curiosos y menos reconocidos por la mayoría de las personas. Su inmovilidad, su forma de crecimiento mayormente erecto y su aspecto arbustivo, han provocado que sean confundidos con plantas por muchos de los buceadores menos conocedores de la extraordinaria biodiversidad submarina. Por esta razón, en este artículo de invitamos a conocer un poco más a estos singulares animales del mar.

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¿Qué son los gorgonáceos?

Los gorgonáceos son algunos de los animales más abundantes en muchos ecosistemas marinos del mundo. A pesar de su inmovilidad, están entre los miembros más evolucionados del Phyllum Cnidaria, grupo en el que se incluyen organismos tan conocidos como las medusas y los corales pétreos que forman la estructura principal de las formidables barreras coralinas. De hecho, desde el punto de vista zoológico, las gorgonias son consideradas corales córneos, debido a que su esqueleto o eje está compuesto de una materia de naturaleza córnea y no de carbonato de calcio, como el de sus parientes.

En muchas ocasiones, las poblaciones de gorgonias recuerdan a densos bosques muy particulares. Su diverso colorido y sus diferentes formas hacen que sean especialmente atractivas, pudiéndose encontrar ejemplares rojizos, amarillos, rosados, azulados, negros, entre otras muchas tonalidades, y adoptando formas de plumas, látigos, arbustos e incluso de abanicos, estando entre las más populares las llamadas precisamente abanicos de mar.

Algunas características de estos animales marinos

Cada gorgonia, a pesar de aparentar ser un solo organismo, constituye en realidad una colonia compuesta por cientos o miles de pequeños pólipos interconectados entre sí por su base, como ocurre con los corales pétreos. Al igual que estos últimos, estos animales se alimentan de pequeñas partículas alimenticias (como el plancton) que capturan en el agua con sus tentáculos, y de los nutrientes que sintetizan las zooxantelas, unas microalgas simbiontes imprescindibles para la supervivencia de muchas de las especies.

Aunque el hábitat típico de los gorgonáceos son los arrecifes coralinos, donde puede haber miles de ellos, también pueden encontrarse en ambientes interiores como los estuarios, donde están muy bien adaptados para resistir los cambios de salinidad de estos sitios. Se encuentran también entre los habitantes de las profundidades marinas, encontrándose algunas especies viviendo a 4000 metros o más, en las fosas oceánicas. Una de estas especies de aguas profundas, llamada Lepidis olapa, es capaz de emitir ondas de luz blanca al ser tocadas.

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¿Cómo se defienden estos organismos marinos?

Al ser inmóviles, el mecanismo de defensa más eficiente que ha evolucionado en estos animales ha sido la defensa química. Son capaces de sintetizar algunas sustancias nocivas para muchos depredadores, concentradas principalmente en aquellos sitios donde abundan más los pólipos, como las puntas de las “ramas”, que a su vez suele ser le región más atacada por animales como los peces.

No obstante, algunas especies han logrado vencer esta barrera química y se alimentan de las gorgonias, es el caso de algunas especies de moluscos, quienes incorporan las toxinas que consumen y las aplican luego en su propia defensa, volviéndose nocivos o con sabores muy desagradables para sus depredadores.

La importancia de las gorgonias

Las gorgonias han demostrado ser muy importantes para el ecosistema y el hombre. Son una parte importante de la cadena alimentaria en su ambiente y sirven de refugio a numerosas especies que las usan para camuflarse y protegerse así de sus enemigos o capturar alimentos.
Para el hombre, quien ha explotado algunas especies con fines ornamentales hasta amenazarlas seriamente, las gorgonias ofrecen un sinnúmero de sustancias con gran actividad antiviral, antibacteriana, antitumoral, entre muchas otras, que ofrecen esperanza para la fabricación de medicamentos para combatir numerosas enfermedades.


Ojocientífico.com 30/12/13