1. Más horas de luz en La Coruña que en Canarias

Con muchos a punto de iniciar sus esperadas vacaciones o contando los días para que lleguen, te explicamos algunas curiosidades sobre el Astro rey y te damos algunos consejos para aprovechar al máximo las horas de sol y disfrutar del mejor verano, con seguridad y sin riesgos, de la mano del meteorólogo Enrique Herranz:

El mes de julio, como sabemos, trae unas tardes interminables y es común llegar a la hora de la cena con algo de Sol aún en el horizonte. Sin embargo, estas horas de luz son muy variables entre los diferentes lugares del país. Mientras que para un 1 de julio hay más de 17 horas de sol en las costas de La Coruña, este tiempo de sol se ve reducido a tan solo 13 horas y 45 minutos en el sur de la isla de Gran Canaria. Dentro de la Península Ibérica, Tarifa es el lugar donde el día tiene una duración más corta, siendo esta ligeramente inferior a las 15 horas.

Esta gran diferencia de horas solares es provocada por la latitud y cuanto más septentrional sea el lugar donde estamos, más horas de luz habrá en verano.

2. Se puede sufrir una quemadura en cinco minutos


El índice ultravioleta es un indicador de la radiación ultravioleta proveniente del sol en la superficie terrestre. La escala comienza en el 0 y no está acotada por arriba, aunque se considera que un índice UV superior a 11 es realmente peligroso para la piel.

El comienzo del verano también es la época del año en la cual este índice resulta más elevado, y aunque su valor depende de varios factores, la latitud es el factor más determinante a la hora de su cálculo.

Mientras que en el extremo norte del país es bastante difícil que el índice UV se sitúe por encima de 8 o 9 (muy alto) en las Islas Canarias es común encontrar valores UV alrededor de 12 (extremo).

Aunque por norma general debemos evitar exponernos directamente al sol en las horas centrales del día, se ha llegado a la conclusión de que una persona con un tono medio de piel puede comenzar a sufrir quemaduras tras 5 minutos de exposición directa al sol cuando el índice UV es igual o superior a 11.

Con índices UV de 8 o 9, como los que se registran en el norte del país, el tiempo de exposición aumenta considerablemente y han de pasar al menos unos 15-20 minutos para que nuestra piel comience a enrojecerse.

3. El Sol también es peligroso en días nublados


Cuando en nuestras vacaciones vamos a la playa en un día nublado, pensamos que es más difícil quemarnos y en numerosas ocasiones no nos ponemos la crema solar. Evidentemente no sentimos tanto calor en nuestra piel, pero las nubes no provocan que la radiación ultravioleta sea excesivamente más baja que en días despejados.

Además, las nubes son las causantes de que la radiación solar sea más difusa, por lo que prácticamente es imposible encontrar un lugar de auténtica sombra. La gorra o el sombrero son un buen aliado en este tipo de jornadas.

4. ¿Por qué nos ponemos más morenos en la playa?


Habitualmente, cuando vamos a la playa, notamos que nuestra piel se pone morena más rápidamente que si, por ejemplo, tomamos el sol en una piscina. Este hecho tiene una razón científica, y es que la arena de la playa (más si es de color claro) es capaz de reflejar gran cantidad de radiación (efecto albedo), por lo que nuestra piel también es capaz de recibir más cantidad de radiación ultravioleta que es la que hace que nuestra piel coja color.

Esto es fácil de demostrar en la nieve, que tiene un efecto albedo altísimo y que por lo tanto refleja gran cantidad de la radiación emitida. Y es que a pesar de que en invierno cuando vamos a la montaña el índice UV suele ser bajo, es muy fácil salir con importantes quemaduras en la piel si no usamos la protección solar adecuada.

5. ¿Cómo ponemos la toalla en la playa para aprovechar el sol?


Hoy en día, con el GPS y demás tecnologías, es bastante difícil perderse, pero aún así, saber orientarnos y situar correctamente los puntos cardinales sigue siendo muy importante.

Por ejemplo, cuando llegamos a la playa para disfrutar de un día de sol, si no elegimos la ubicación adecuada, puede pasarnos que tengamos que estar a cada rato moviéndonos para no tener sombras indeseadas.

En verano, y en particular en el mes de julio, el sol sale por el sudeste, y cruza el cielo por lo más alto, para acabar 15 horas después poniéndose por el suroeste. Esto a priori nos puede ayudar poco, pero si conocemos la ubicación de la playa en la que estamos, es posible saber la dirección en la que se irá moviendo la sombra que producimos.

6. Cuidado a las dos de la tarde: es el zenit solar

Por razones obvias seguimos un horario oficial, que mucho dista de la hora solar. En verano esta diferencia se sitúa alrededor de unas dos horas, mientras que en el invierno la diferencia del horario oficial respecto a la hora del sol es de aproximadamente una hora.

El mediodía solar o el zenit solar es el momento en el cual el sol se sitúa más alto en el cielo. No es ni mucho menos la hora del día en la cual más calor hace, pero si es el momento en que el que el indice UV es más alto y por lo tanto el momento en el cual es más peligroso tomar el sol.

En el mes de julio el zenit solar se da alrededor de las dos de la tarde y como curiosidad es el momento del día en el que producimos una sombra más corta al situarnos debajo del sol.

7. En verano, el Sol está más lejos

Debido a que en verano hace mucho más calor que en invierno, lo lógico sería pensar que el sol está más cerca de nuestra posición. Sin embargo ocurre todo lo contrario.

Para este año 2014, la distancia mínima entre el sol y la tierra (perihelio) se produjo el 4 de enero y fue de 147.104.613 km, mientras que la distancia máxima entre el sol y la tierra (afelio) se dará este próximo 4 de julio y será de 152.093.626 km.

La verdadera razón por la cual hace más calor en verano que en invierno es por la inclinación con la cual indicen los rayos solares en nuestro planeta.

8. El Sol, una gran fuente de energía

Hay varias formas de conocer la cantidad de energía que el sol emite a la tierra, pero los vatios es la unidad con la que casi todos estamos familiarizados. Si no tuviéramos atmósfera y el sol impactase directamente sobre la Tierra, esta recibiría una cantidad de 1.367w/m2.

Sin embargo la propia atmósfera y la inclinación de la Tierra hacen que esta cantidad de energía que recibimos del Sol sea bastante variable.

Refiriéndonos a nuestro país, la cantidad de energía que por ejemplo llega a las Islas Canarias en el mes de julio es de casi 1.200w/m2, mientras que en el norte del país, al igual que la radiación UV, la cantidad de energía es bastante menor y se sitúa alrededor de los 900w/m2.

Además, en este caso la nubosidad juega un papel muy importante, y cuando el cielo está nuboso la cantidad de vatios que llegan a la superficie terrestre se ve dramáticamente reducida.

abc.es 01/07/2014