Los rayos son uno de los fenómenos climatológicos más destructivos.

Sí, es cierto que ver la caída de un rayo en la distancia puede ser algo bonito, y de hecho los rayos están cargados de leyendas y mitos a su alrededor, pero a pesar de todo ello aún no tenemos completamente claro cómo funcionan realmente. De hecho, no sabemos aún lo más básico: Cómo se forma la corriente necesaria para que caiga un rayo.

Con esta duda en mente, el científico chino Xiangchao Li, especializado en la investigación de los rayos, ha realizado junto a su equipo una relación matemática entre la intensidad de la corriente y la temperatura de los rayos. Sus resultados se han publicado recientemente en la revista Scientific Reports.

La temperatura de los rayos: Una ecuación resuelta
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A pesar de que cada día caen 100.000 rayos en toda la Tierra, medir la temperatura de los rayos es bastante complicado debido a la aleatoriedad de su caída. Afortunadamente existen algunos dispositivos que pueden ayudar en este análisis, como el sistema generador de corriente de impulso, un dispositivo capaz de crear corrientes artificiales de decenas de miles de amperios capaces de imitar la caída de un rayo (los cuales necesitan unos 20.000 amperios de corriente).

En este caso, Li y sus colegas usaron corrientes de entre 5.000 y 50.000 amperios, creando rayos artificiales con temperaturas de hasta 9.500 ºC (dos veces más calientes que el propio Sol). Esto crea un problema añadido, y es que un termómetro normal puede explotar al medir dichas temperaturas, o simplemente no reaccionar suficientemente rápido para medir la temperatura de los rayos.

Cómo calcular la temperatura de los rayos

Por surte Li y sus colegas pensaron en ello y registraron la temperatura de los rayos en un milisegundo midiendo la intensidad de la luz que producían. Descubrieron que había una relación matemática entre la corriente y la temperatura de los rayos: La diferencia de temperatura entre la caída de rayos de 1.000 y 10.000 amperios es similar a aquellos con 10.000 y 100.000 amperios, lo que nos da una evidencia sólida de que la teoría previa era correcta.

Como objetivos futuros, Li y sus colegas se plantean comparar las mediciones de la temperatura de los rayos artificiales con los rayos reales. Según los investigadores, mejorar nuestra comprensión acerca de la física de los rayos podrá ayudar a los ingenieros a mejorar asimismo los protocolos de seguridad y las infraestructuras contra las caídas de los rayos, además de mejorar los diseños de los sistemas de alarma meteorológica.

omicrono.com / Roberto Méndez 22/10/16

La temperatura de los rayos y los relámpagos, a examen