Lamentablemente, palabras como desahucio o desahuciar nos las encontramos diariamente en las noticias de todos los medios de comunicación estrechamente relacionadas con los difíciles momentos de crisis por los que estamos atravesando y para referirse a la acción de obligar al inquilino de una casa a abandonar su hogar por orden judicial.

Normalmente estas decisiones judiciales llegan a causa del impago de las cuotas de una hipoteca o alquiler.

El origen del término lo encontramos en la unión del prefijo de negación ‘des’, que colocándola delante de una palabra hace que signifique todo lo contrario (por ejemplo: desconfianza es lo contrario a confianza…).

La otra parte del término corresponde a ‘ahuciar’, que tal y como recoge el diccionario, quiere decir ‘dar confianza o esperanzas’, de ahí que en el campo de la medicina también se utilice la palabra ‘desahuciar’ para referirse al estado crítico de un enfermo, no dándole esperanzas de recuperación. Otra de las acepciones para el término es ‘dar y/o conceder crédito a alguien’.

Por su parte, encontramos que ‘ahuciar’ proviene del antiguo ‘afiuzar’, de idéntico significado y éste a su vez de ‘fiuza’ (confianza) siendo su origen la palabra en latín ‘fiducia’.

Así pues, llevándolo al terreno inmobiliario, el hecho de desahuciar era (y sigue siendo) el acto de quitar las esperanzas de un inquilino a vivir en su casa tras perder la confianza de su arrendador y, hoy en día, del banco que presta el dinero para su compra.

20minutos.es 14/08/14