King Camp Gillette

20minutos.es 24/06/13

Hasta principios del siglo XX era muy común que todos los hombres fuesen afeitados por un barbero. Unos acudían al establecimiento y los más afortunados eran visitados por el profesional que les rasuraría el rostro con una navaja de afeitar.

Los más osados se afeitaban ellos mismos con esas navajas, muchas veces mal afiladas, lo que provocaba continuos cortes y heridas.

King Camp Gillette, un empresario estadounidense que continuamente tenía que viajar para atender sus negocios, estaba cansado de llevar la cara llena de rasguños por culpa de tener que afeitarse la mayoría de veces en el lavabo de un tren.

Ideó una cuchilla afilada y desechable tras un afeitado que incorporándola a una maquinilla ayudaba a afeitar de un modo rápido y sencillo, presentando el proyecto en la oficina de patentes (aprobado el 15 de noviembre de 1904).

Al principio los otros hombres eran reticentes al uso del nuevo invento del señor Gillette, vendiendo el primer año tan solo medio centenar de maquinillas, pero poco a poco se fue introduciendo en casi todos los hogares, llegando a vender al cabo de muy pocos años varios millones de unidades.

La Primera Guerra Mundial sirvió para lanzar definitivamente su invento, debido a que el gobierno de los Estados Unidos adquirió para sus soldados en el frente tres millones y medio de maquinillas y más de 32 millones de cuchillas de afeitar.