Hay infinidad de cosas que haces a diario de manera tan automática que ni siquiera te habrás parado a pensar que lo estás haciendo mal. Y nos referimos a acciones tan simples como ducharnos, respirar o echarnos un vaso de leche... ¿Quieres saber por qué
?

Beber refrescos

De este error los que no sean muy aficionados a beber refrescos se libran, pero lo cierto es que todo aquel que sí acostumbra a hacerlo mete la pata.

Seguro que una vez que tienes la bebida abierta te dedicas a jugar con la chapita... De hecho, ¿cuántas broncas te habrá echado tu madre de pequeño cuando la has arrancado porque tenía miedo a que te cortases?

Además de para abrir el refresco, seguro que pensabas que la anilla de las latas no tenía ninguna utilidad (aunque hay quien tira de imaginación y llega a fabricarse pulseras con ellas). Pero el caso es que estás equivocado. Lo que debes hacer es meter una pajita por el circulito, ya que de esta manera podrás beber sin preocuparte por si se te cae la bebida (porque además la pajita no se moverá ni se saldrá).

Servir la leche

De las primeras cosas que haces cada mañana al levantarte es ir a la cocina para prepararte el desayuno. Cuando estás echándole la leche al café seguro que más de una vez derramas algunas gotas de leche... Y ya si vas muy dormido puede que líes un buen desastre y pongas todo perdido.

Seguro que hasta ahora, cada vez que te ha ocurrido esto, te ha servido de excusa el madrugón que te acabas de pegar, que hace que aún no tengas todos tus sentidos al máximo. Pero nada de eso... Lo que ocurre es que no estás usando bien el brick de leche. En lugar de echar la leche en la taza como lo haces habitualmente, hazlo de tal manera que el tapón quede hacia arriba. De esta manera, evitarás salpicaduras. Fácil, ¿no?

Meter ciertas cosas en la nevera

Muchas veces caemos en el error de pensar que para que la comida se conserve mejor tenemos que guardarla en la nevera. Sin embargo, hay ciertas cosas que no debes conservar en frío si no quieres que se te echen a perder antes de tiempo.

Por ejemplo, los tomates: tenemos la costumbre de meterlos en la nevera sin saber que así pierden tanto sabor como algunas de sus propiedades positivas. Otro fallo muy común es guardar el chocolate en la nevera cuando tenemos miedo de que se derrita. Sin embargo, lo que conseguimos así es que pierda sabor y que la tableta adquiera un tono blanquecino.

Ducharte

Lo que te faltaba por oír, ¿verdad? Te duchas cada día de manera automática, pensando que es algo que no tiene mucho misterio, pero resulta que llevas toda la vida haciéndolo mal. Y lo más gracioso de todo es que cada vez que pasamos por la bañera cometemos más de un error importante.

Para empezar, y aunque parezca una guarrada, varios estudios demuestran que nos duchamos demasiado, lo que es malo para nuestra piel ya que vamos eliminando las defensas que nos protegen de los agentes externos. Por otro lado, empleamos más cantidad de jabón de la que sería aconsejable, lo que nos termina ocasionando algunos problemas de salud como la dermatitis. Además, hay que tener también mucho ojito con la temperatura del agua... Y es que en invierno tendemos a ponerla demasiado caliente, favoreciendo la sequedad de piel.

Pelar la fruta

Los médicos recomiendan comer hasta cinco raciones diarias de frutas y verduras. Aunque mucha gente no llega a cumplir este requisito para llevar una vida saludable, son muchos los que lo intentan y tienen que enfrentarse cada día a la nada entretenida tarea de quitarle la piel a la fruta.

Pero, ¿sabías que la gran mayoría de las frutas que tomas pueden pelarse de una forma más sencilla y práctica de lo que tú pensabas? Por ejemplo, prueba a vaciar el contenido del kiwi con una cucharilla tras quitar la parte superior con el cuchillo. Y otro caso es el del plátano: en lugar de estirar del rabillo superior e ir quitándole la piel en varias tiras, presiona en la parte inferior y verás como la piel se separa en tan solo dos partes. Con las naranjas puedes probar a hacer un corte en el centro de la piel e ir rodeando la fruta, para separar la cáscara.

Colocar los utensilios de cocina

Seguro que no te habías preguntado nunca para que sirve el agujerito que tienen todas las ollas y cacerolas en el mango, ya que probablemente pensabas que estaba ahí porque sí, para hacer bonito. Pero lo cierto es que tiene su utilidad: lo que tienes que hacer es introducir en él la cuchara o el utensilio de cocina que estés utilizando en ese momento.

Este truco lo desconocen hasta los más cocinillas, y lo cierto es que puede sernos muy útil cada vez que tenemos algo puesto al fuego. Y es que así tendremos la cocina más organizada y encima evitaremos mancharla vitrocerámica. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Peinarte con horquillas

Parece que no hay demasiado misterio en el funcionamiento de las horquillas del pelo, pero lo cierto es que la inmensa mayoría de las personas que las usan lo hacen mal. ¿Por qué? Sencillamente porque tendemos a ponérnoslas al revés.

En lugar de colocar la parte ondulada o con relieve hacia arriba, tienes que ponerla pegada al pelo. Y no es ninguna tontería, ya que de esta manera conseguirás que agarren mejor y que el peinado te aguante más. Visto así parece obvio pero, ¿por qué no nos avisan de estas cosas en la caja?

Respirar

Seguro que esto es lo que te faltaba por leer. ¿Cómo puede ser que respiremos mal? ¡Si lo hacemos cada segundo y es lo que nos mantiene con vida! Pero, aunque puede parecer de locos, no lo es en absoluto.

Los médicos están aburridos de explicarnos que no respiramos como deberíamos, en primer lugar porque utilizamos el pecho en lugar del diafragma, por lo que se puede decir que nos quedamos a medias. Además, esto sería muy importante aprender a hacerlo bien, ya que una buena oxigenación tiene numerosos beneficios para nuestra salud, como reducir los dolores o la inflamación.

Lavarnos los dientes

Con lo de lavarnos los dientes pasa exactamente igual que con lo de respirar y con lo de ducharnos... Lo hacemos de manera mecánica y prácticamente sin pensar, por lo que ni si quiera pasa por nuestra cabeza que lo estemos haciendo mal.

Sin embargo, así es, y además por varias razones. Por ejemplo, ¿sabes que ponemos en el cepillo mucha más pasta de la necesaria? Con poner un poquito en la punta sería suficiente y, además, así evitaríamos dejar el lavabo perdido de dentífrico. Otra cosa que, según los expertos, deberíamos cambiar en nuestro modo de limpiarnos los dientes es que tendríamos que insistir más en la zona que une el diente con la encía y no tanto en el diente en sí.

Usar los emoticonos

Las conversaciones de Whatsapp pueden ser el origen de muchos malentendidos, ya que podemos malinterpretar el tono del mensaje al no tener a la otra persona enfrente para asegurarnos de cuál es su actitud.

Y otros de los causantes de los grandes malentendidos vía Whatsapp son los emoticonos, ya que muchos los utilizamos creyendo que tienen un significado totalmente distinto al que realmente tienen. Por ejemplo, ¿qué piensas que significa el que ves en la imagen? Tiene múltiples interpretaciones: desde el clásico 'choca esos cinco' hasta una manera de suplicar perdón. Sin embargo, lo que realmente simboliza es que alguien está rezando.

Qué.es 28 de enero de 2015

Cosas que todos los días haces mal