Un alimento es el que presenta un porcentaje de energía -calorías- inferior a su alimento de referencia, es decir, al mismo alimento pero en su versión natural. ¿Cómo se consigue eso? Reduciendo la cantidad de hidratos de carbono (azúcares) y sustituirlos por edulcorantes, o bien, empleando sustitutivos de grasas. El problema, según muchos expertos, es que el abuso de estos productos genere la misma o mayor cantidad de azúcar y grasas. Te contamos cosas curiosas de la vida 'light'

La industria alimentaria intenta responder siempre a las inquietudes y modas de los consumidores, cuando no son estas empresas quienes, directamente, impulsan las novedades. El caso es que la estética y la salud alimentaria son protagonistas de los reclamos comerciales y campañas publicitarias. Los productos bajos en calorías, en grasa, en azúcares o 'light', llevan ya mucho tiempo triunfando en los lineales del supermercado y en algunos establecimientos de comida rápida.

Y es que al hacer la compra, la mayor de las veces, pensamos que la etiqueta 'light' es garantía de todo lo bueno que debe contener una alimentación saludable, pero no tiene por qué ser así. De hecho, no son pocos los endocrinos que advierten a las claras que "una etiqueta no es una carta blanca para comer cantidades ingentes de un mismo alimento. Se puede ser obeso aunque tengas una dieta basada en productos de este tipo", advierte Yolanda Allins, endocrino infantil.

¿Cómo es posible? Te vamos a dar todas las claves para que puedas trazar un plan de actuación frente a los productos 'light':

1.- Estos productos no son adelgazantes. Es la primera premisa que debes tener clara: Engordar o adelgazar depende del cómputo global de calorías que ingerimos, dicen todos lo expertos.

Y aún más: hay alimentos que por su propia naturaleza original son hipercalóricos como puede ser el caso de las patatas fritas de bolsa o la nata para cocinar, por tanto una reducción de calorías de un 30% puede seguir suponiendo un aporte energético muy importante, y si nos confiamos por el tema del etiquetado, puede que nos llevemos un buen susto al subir a la báscula.

2.- Ojo a los tipos de grasas que se utilizan: Ya sabemos que un alimento puede ser light simplemente, por sustituir sus grasas originales por otras. De este modo, una dieta equilibrada supone una ingesta de unas 2.000 calorías diarias para los hombres y 1.800 calorías para las mujeres, de manera que, entre un 45-55% de esta energía debe provenir de los hidratos carbono, entre un 15-25% de las proteínas, y un 25-35% de grasas totales.

Pues bien, las grasas deben proceder en su mayoría del aceite de oliva, mientras que las saturadas -de origen animal- y trans -industriales-, así como los azúcares añadidos empleados en refrescos o dulces deben limitarse y consumirse solo de forma ocasional. Esto es lo importante.

3.- Casi todo puede anunciarse como 'light' con algún retoque: Prácticamente cualquier tipo de alimento puede ser etiquetado y anunciado como light, siempre y cuando, cumpla con los requisitos anteriormente explicados. Unos ligeros retoques por sustitución bastarían para vender un producto que engorda como light.

Los alimentos light ayudan a que la dieta tenga menos energía, pero no adelgazan. En este punto debemos entender adelgazar por la disminución del tejido graso del cuerpo, lo cual solo se consigue en realidad manteniendo una dieta hipocalórica equilibrada y combinándola con la práctica de ejercicio físico regular.

4.- ¿Y los sustitutivos del azúcar? La gran mayoría de los alimentos light, low o diet contienen aspartame, un edulcorante no calórico cuyo uso no es recomendable, sobre todo si se hace en exceso. ¿Por qué? En personas con enfermedades del hígado y algunas mujeres embarazadas, sí puede producir algunos efectos secundarios.

Por ilustrar, una lata de un refresco de cola light tiene apenas una caloría, aunque el sodio aumenta muy ligeramente con respecto a la versión normal, que no tiene nada. Solo aporta sabor, porque en el aspecto nutricional, no aportan nada. El único alimento acalórico es el agua.

5.- La fructosa no es solo la tía abuela...: Otro componente que actúa como sustitutivo del azúcar es la fructosa, sustituto de la sacarosa del azúcar natural. Aporta bajos niveles de glucosa en la sangre y no estimula la secreción de insulina. Las personas diabéticas pueden consumirlo, aunque deben saber que aporta las mismas calorías que la sacarosa.

6.- Y además están ricos, pero...: Muchos productos reducidos aseguran que mantienen todo el sabor para hacer atractiva su compra. ¿Cómo lo hacen? La grasa se cambia por unas sustancias denominadas sustitutos o imitadores de grasa porque su ausencia, notas que los alimentos están más seco e insípido.

Estos sustitutos son compuestos que entrarían dentro del grupo de los carbohidratos y también hay un tipo de proteínas que aportan la jugosidad que ha perdido, simulando su textura original.

7.- ¿Debo utilizar productos light con moderación? Decididamente sí. Algunos aditivos de estos productos pueden causar diversos problemas de salud en órganos clave, como los riñones. En este sentido, no es aconsejable su consumo en la infancia o en la adolescencia, así como durante el embarazo o la lactancia. Éstas son etapas muy importantes en las que se requiere un mayor aporte de carbohidratos, grasas y proteínas.

Aunque estos alimentos light contienen en promedio 30% menos calorías, grasas, sodio y azúcares que los normales, una baja ingesta de estos componentes podría traducirse en hipertensión, desórdenes gástricos o afecciones en el sistema renal.

Qué.es 1 de junio de 2015

Cosas que debes saber sobre los productos light