Las mantas están entre los peces más extraordinarios de los océanos del mundo. Su gigantesca envergadura, su curioso físico y su ligereza al surcar las aguas no dejan impasible a nadie que tenga la oportunidad de verlas en su medio natural, algo que no es tan fácil de hacer.

Hasta hace poco, los biólogos marinos creían que estos animales desarrollaban toda su vida nadando en las aguas superficiales de los mares, algo entendible teniendo en cuenta que es donde único se habían encontrado y que los estudios sobre sus movimientos han sido muy escasos. Sin embargo, ahora, gracias a unos reveladores estudios, sabemos que esto no es así y que pueden llegar muchísimo más profundo de lo que los expertos hubieran podido imaginar.


El buceo profundo de la manta diablo chilena

El estudio, llevado a cabo por científicos del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) de Massachusetts, demostró que las mantas no solo son unas campeonas por su capacidad de recorrer largas distancias horizontales, sino también en el buceo extremo.

Usando etiquetas de trasmisión satelital colocadas en 15 mantas diablo chilenas (Mobula tarapacana), los biólogos pudieron seguir durante unos nueves meses todos los patrones de movimiento de los peces en la zona central del Atlántico Norte, a la vez que se registraban datos como la temperatura del agua, la profundidad y el nivel de iluminación en cada sitio.

Según los datos recopilados, estas mantas, que pueden alcanzar los 4 metros de ancho y que se alimentan fundamentalmente de plancton, son capaces de sumergirse nada menos que hasta los 2000 metros de profundidad, descendiendo a una velocidad de 13,4 millas por hora. En esta zona profunda del océano, la temperatura del agua no supera los cuatro grados centígrados, rompiendo otro mito de que las mantas toleran solo las aguas cálidas.

¿Para qué realizan las mantas este viaje a las profundidades?

Evidentemente, un descenso tan marcado conlleva un gasto de energía muy alto, por lo que las mantas marcadas solo lo hicieron una vez cada 24 horas y usualmente tardaron en su proeza entre 60 y 90 minutos. La presión extrema, el frío o los niveles de oxígeno, que difieren bastante del presente en las aguas más superficiales, son sin dudas obstáculos que estos peces deben superar.

Entonces la pregunta sería ¿por qué realizan este buceo extremo? La respuesta, confiesan los investigadores en la revista Nature Communications, es algo que aún está por investigarse, pero sería lógico pensar que quizás lo hagan en busca de alimentos, ya que las aguas a estas profundidades suelen ser muy ricas en plancton, el plato favorito de estos planctófagos.

Comprender mejor como estos animales emplean el océano profundo para su supervivencia es de vital importancia para una mejor gestión de los hábitats marinos y la protección de estas especies, y esa es la meta de estos investigadores.

¿Has tenido la oportunidad de ver alguna vez una manta en su medio natural?

batanga.com / Publicado por: Daril de la Nuez - Feb 14, 2015


Conoce el asombroso récord de buceo extremo de la manta diablo chilena