..... Casi nos atrevemos a decir que la fruta es buena a cualquier hora y de cualquier manera y presentación, pero si encima escogemos la forma y el momento adecuados, sus beneficios se multiplican dentro de nosotros.

Cada fruta tiene dos niveles: pulpa y piel. Si somos capaces de masticar su cáscara sin dar arcadas, lo mejor es que nos pasemos a la fruta con piel para aprovechar todas las vitaminas: manzanas, peras, naranjas, melocotones…

Consumir la fruta en zumos es la versión más rápida y cómoda, pero no siempre es la mejor. Cuando licuamos, machamos o exprimimos la fruta, la mayoría de sus vitaminas se van, pero si consumimos el zumo de inmediato algunos beneficios salvaremos.

La fruta es rica en minerales y vitaminas, en su mayoría, pero también es rica en azúcares. Así que para quedarnos con la energía y no con su aporte calórico, mejor tomarla entre horas: media mañana o merienda.

¿Y en ayunas? La fruta está compuesta por un 95% de agua, lo que además de aportar nutrientes también limpia, y quién no quiere una limpieza desde primera hora de la mañana.

Hay que intentar consumir la fruta del tiempo y no que haya estado sometida a un frío polar. Básicamente porque al alterar su estado se pierden nutrientes, se solidifican y retrasan la digestión.

Para hacer honor a las cinco piezas de fruta, lo mejor es alternar la forma de consumirla: sólida y jugos. Y también consumir una variedad amplia de fruta, nunca la misma repetidas veces porque nos perdemos muchos nutrientes.


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Cómo y cuándo comerte los beneficios de la fruta