Cuando pensamos en el tiempo y el espacio enseguida nos acordamos de Einstein. Es lógico porque su teoría de la relatividad cambió la ciencia, sin embargo en la actualidad las ideas sobre el espacio-tiempo están estudiándose en disciplinas como la neurociencia y la psicología. A través de las investigaciones se está intentando descubrir cómo son tiempo y espacio en el cerebro.

La percepción del espacio físico se estudia a través de la cognición espacial, la cual fue tempranamente tratada por filósofos como Kant, quien, a fines del siglo XVIII pensaba que el espacio era una manera de organizar el mundo, sin el que no podíamos tener noción de los objetos y el movimiento.



Estudios sobre percepción del espacio

En el siglo XX, los científicos avanzaron un poco más que Kant, realizando investigaciones empíricas sobre cómo la mente construye ese espacio percibido. Edward Tolman realizó experimentos en ratas, a las cuales colocaba en un laberinto, para saber si eran capaces de darse cuenta de su entorno solamente recorriendo el lugar, o había un proceso cognitivo aparte.

Tolman se dio cuenta de que las ratas creaban un mapa cognitivo que les permitía conocer el lugar eligiendo como avanzar, aunque nunca habían estado en él. Más tarde, John O’Keefe descubrió que el mapa cognitivo estaba situado en un grupo de neuronas en el hipocampo, las células de lugar, encargadas de codificar la localización de los mamíferos en el espacio.

A estas células se suman las células de red, las cuales no están atadas a ninguna información sobre la forma en que los objetos se encuentran en el espacio, o información sensorial. Tienen que ver más bien con una estructura creada internamente para ordenar el espacio exterior. Estas células proveen entonces el marco espacial para que se formen los mapas cognitivos.

Percepción del tiempo

En la percepción del tiempo juega también rol fundamental el hipocampo, el cual separa las experiencias en nuestra memoria episódica. Lo hace codificando los estímulos visuales que se desarrollan en un entorno. Esto implica que el hipocampo no solo hace que percibamos el espacio, sino también el lugar en el que no situamos en los diferentes momentos, y la cronología.

En la actualidad, los científicos no separan ambos aspectos, sino que el hipocampo trabaja en un plano espacio-temporal, que nos permite reconocer el pasado, presente y futuro. Sin embargo, la percepción del tiempo va cambiando según nuestra atención, es por esto que algunos momentos parecen durar más y otros menos.

Recientemente, se hicieron estudios que prueban que el espacio, el tiempo y la distancia social están en el mismo plano del cerebro. Es por ello que la distancia a una persona está relacionada con el interés que ponemos en ella, así como el tiempo determina la cercanía del hecho. La percepción que tenemos de las personas en el tiempo y el espacio tienen que ver con el mismo proceso neuronal.

Ojocientífico.com 17/02/14