Ojocientífico.com 14/08/13

Es una excelente pregunta, ya que los desiertos son enormes extensiones de arena, en un clima extremadamente seco y con unas particularidades climatológicas. Sin duda alguna, es una más de las bellezas del mundo, pero puede llegar a ser preocupante en algunas ocasiones. Te invito a conocer cómo se forman los desiertos.

¿Qué es un desierto?

Los desiertos son zonas que cubren una tercera parte de los continentes, y se caracterizan por recibir menos de 25 centímetros cúbicos de lluvia o nieve al año. Son lugares muy secos, que pueden estar conformados por piedra o arena, y suelen tener temperaturas muy altas durante el día y muy bajas durante la noche.

En general, se encuentran cercanos a los trópicos como, por ejemplo, el Sahara, uno de los desiertos más grandes.

¿Cómo se forma un desierto?

La mayoría de los desiertos se forman en zonas subtropicales de alta presión, a causa de los cinturones de viento ecuatorial. Estos se producen con el aire caliente del Ecuador, que siempre va en aumento; al descender en los trópicos es demasiado seco -ya se han producido las lluvias sobre los trópicos y el aire de por sí es más caliente y menos húmedo-. Junto con las características del viento, esta falta de nubes hace que existan menos precipitaciones.

También pueden producirse en zonas rodeadas por las montañas, ya que estas evitan que la lluvia llegue a las partes planas, actuando como una especie de barrera. Cuando el aire del océano pasa por las montañas, se enfría y causa precipitaciones en la zona de barlovento de la elevación, pero cuando el aire llega al abrigo de las montañas ya es seco.

Los desiertos formados en la costa suroeste de África y América del sur se producen por las corrientes frías oceánicas, que al enfriar el aire hacen que caiga la lluvia antes de llegar a la tierra.

Otro tipo de desiertos son los desiertos de nieve y hielo como la Antártida, pero para eso tendríamos que saber cómo se forma un glaciar, entendiendo que se producen por nieve que cae durante un largo período de tiempo y que por las bajas temperaturas no se derrite.

Los desiertos, en algunas ocasiones, pueden ser formados por la mano del hombre. Un ejemplo claro es la deforestación. Al no haber árboles, la erosión eólica puede actuar, haciendo imposible que las plantas se regeneren.