Sin duda, todos los órganos de nuestro cuerpo son de vital importancia para que la vida sea posible, pero si nos proponemos nombrar a unos absolutamente imprescindibles e insustituibles –por lo menos por ahora- esos son los pulmones. Hoy te proponemos saber cómo es el funcionamiento de los pulmones para la respiración.


Oxígeno para el cuerpo

Los pulmones son el componente central del sistema respiratorio, tanto humano como de muchas especies animales, y su función principal no es otra que permitirnos respirar. Los pulmones proporcionan la energía vital al cuerpo mediante el procesamiento del oxígeno que reciben del exterior.

La energía que generan los pulmones se hace en forma de trifosfato de adenosina (ATP), conocido como la “moneda de energía del cuerpo”. El trifosfato interviene en todos los procesos celulares del cuerpo que exigen el consumo de energía.

¿Cómo es el proceso de la respiración?

Aunque parezca una obviedad, es necesario señalar que para que el proceso pulmonar funcione adecuadamente en una persona sin patologías en dicho órgano, primero tiene que haber aire puro en el exterior. El mecanismo pulmonar se vería seriamente afectado, por ejemplo, si una persona se encuentra en un ambiente afectado por el denso humo de un incendio.

Dicho esto, y cuando el aire es puro y suficiente en cantidad, el mismo entra por la boca hasta la tráquea y la tráquea le da paso hacia los cartilaginosos bronquios y bronquiolos. El destino final del aire que inhalamos son unos sacos diminutos que lo absorben llamados alveolos. Al recibir el aire, los alveolos, de alrededor de 0,05 mm, se dilatan hasta alcanzar aproximadamente 0,1 mm, la medida necesaria para permitir el proceso de respiración.

Pero el proceso de inhalación del aire, se activa por el impulso del diafragma, músculo ubicado debajo de los pulmones, encargado de regular los ritmos y volúmenes de oxígeno. Un diafragma que trabaja reposado, se abre sin inconvenientes para preparar a los pulmones a recibir el aire necesario, mientras que un diafragma tenso genera una compresión de los pulmones y una expulsión del dióxido de carbono.

Los pulmones, base del funcionamiento orgánico

Pero el papel fundamental de los pulmones en la vida de un organismo no se limita a la recepción de oxígeno para luego expulsarlo y lograr la respiración, sino que el oxígeno de los alveolos se expande por todo el torrente sanguíneo alimentando también al corazón, que luego lo distribuye por todo el cuerpo. Así, la sangre oxigenada de color rojo brillante es sinónimo de que los pulmones la han filtrado, mientras que cuando no recibió el oxígeno de los pulmones, esta se torna azulada.

Ojocientífico.com 20/02/14