Hasta hoy, y a pesar de estar absolutamente consolidados como animal de compañía por excelencia, seguimos teniendo interrogantes acerca del comportamiento de los perros y su forma de responder a determinados estímulos de la vida familiar y social.

Fueron muchos los motivos que intervinieron a lo largo de la historia para que se les considere “el mejor amigo del hombre”. Son incontables las muestras de incondicionalidad y afecto mostradas por los perros en todos los escenarios en los que el hombre los necesitó. Pero aún no sabemos cómo los perros aprenden del hombre.

.......

¿Cómo se hacen entender?

Aunque existen investigaciones que lo profundizan y confirman, una observación más o menos atenta del comportamiento de nuestros perros domésticos, nos muestra claramente cómo recurren a una amplia gama de comportamientos sociales, de gran similitud con el de los humanos. Nos referimos a reacciones tan importantes como responder al lenguaje corporal de las personas que los rodean, a las órdenes verbales y a distintos estados de atención.

Pero, sin ningún ánimo de menospreciar el intelecto de esta noble especie, nos seguimos preguntando si nuestros canes observan nuestros comportamientos en distintas circunstancias, para luego reaccionar en consecuencia, o actúan según el aprendizaje que les ha dado la experiencia.

Investigación sobre comportamiento animal

Investigadores de la Universidad de Florida, dirigidos por Monique Udell, han llevado a cabo dos experimentos para comparar las reacciones de los perros domésticos, perros pastores y lobos, con respecto a distintos estímulos. La prueba principal consistió en dar a las tres especies la oportunidad de pedir comida a una persona atenta o a otra a la que el animal no podía ver.

De este modo comprobaron que los lobos, pese a su naturaleza salvaje, son capaces de pedir comida acercándose a los humanos atentos. Tanto los domésticos como los que no lo son, se comportan de acuerdo con el grado de atención del humano.

Otras interesantes conclusiones revelaron que tanto los lobos como los canes domésticos fueron mejorando notablemente sus modos de responder con la práctica. Los expertos concluyen que el comportamiento canino se basa en la voluntad de estos animales para aceptar a los seres humanos como compañeros sociales, lo que se combina con una capacidad innata para seguir las acciones de las personas en las que confían, con el fin último de recibir confirmación de que lo que están haciendo es lo correcto.


Ojocientífico.com 16/11/13