Sentarse a la mesa rodeado de alimentos llamativos no tiene que significar necesariamente un aporte excesivo de grasas y calorías. Solo se precisa un poco de maña en la cocina, ganas de pasarlo bien comiendo sano y echar un vistazo a estos consejos

No hace falta someterse a una dieta estricta sin más fiel compañero que dos tristes hojas de lechuga y un ‘saborío’ filete de pollo a la plancha carbonizado. El queso, la pasta y los arroces están ahí y la oportunidad de verlos sobre la mesa se puede hacer realidad sin dejar de lado los cuidados en la alimentación.

Hay que tener claro que todos los productos elaborados artesanalmente son mejores que los prefabricados. Una salsa de tomate natural, de propia elaboración, permite que una vez a la semana el plato de pasta esté entre uno de los manjares del menú. Una buena forma de servirlo es usar una pasta integral acompañada de una salsa de tomate natural con orégano. Las especias no sólo aportan sabor y consistencia a las comidas, sino también son saciantes moderados y aceleran el metabolismo, lo ideal para perder grasa.

Los pescados juegan el papel más importante en esta misión de comer bien sin grasas añadidas. Un pescado al horno da como resultado un señor plato, pudiendo utilizar pimientos, champiñones y queso fundido simplemente con introducir el pescado junto a esta guarnición en papel plata en el horno. La comida se hará con la propia grasa que suelta el pescado y el menú será 100% saludable y rico.

El arroz integral no sólo es recomendable para dietas, sino también para mejorar el tránsito intestinal y eliminar excesos. Su acompañamiento puede ser unas verduras, bajo un toque de sartén.

Hasta las frutas que más contenido de azúcares tengan se pueden degustar asadas. Si se colocan encima de un plato mientras están en el horno, al sacarlas se puede ver como se han desprendido de sus grasas.

Comer huevos y productos lácteos por la noche favorece una correcta digestión y esto se traduce en mayor bienestar orgánico. Estos alimentos son ventajosos en la cadena de eliminación de grasas.

Evitar la sal en la medida de lo posible, no porque este condimento contenga grasa sino porque retiene líquidos y tienda a hinchar el cuerpo.

Alimentos libre de azúcares o grasas pueden terminar conteniéndolos si la ingesta es apresurada. No masticar bien los alimentos hace que el cuerpo necesite más tiempo y esfuerzo en machacarlos y dejarlos preparados para la digestión. Algunas veces no se consigue, y se convierten en restos de comida acumulados, es decir, grasa.

Está comprobado que tomar una onza de chocolate (o dos) a primera hora de la mañana ayuda a adelgazar por una razón muy básica: apalia las ganas de comer algo dulce; por tanto, evita devorar el armario de las galletas y ayuda a sobrellevar mejor las dietas.

esquire.es 30/05/14