Imágenes del Charlie Charlie Challenge y una Ouija. (WIKIMEDIA)

El Charlie Charlie Challenge ha sido uno de los grandes fenómenos virales de este 2015. Un sencillo reto que se popularizó, especialmente durante el mes de mayo, a través de diferentes redes sociales, pero del que se tiene conocimiento desde hace ya varios años.

Consistente en colocar un lápiz encima de otro en equilibrio y formando una cruz sobre un folio con las palabras 'sí' y 'no' escritas en él, se extendió la creencia de que servía para comunicarse con seres del más allá a través de preguntas (concretamente con un ente llamado Charlie). El movimiento del lapicero en equilibrio era, supuestamente, la respuesta del espíritu invocado. Una especie de 'Ouija minimalista', por así decirlo, para adolescentes.

El lápiz muchas veces se movía, debido a la gravedad y a cualquier elemento que aumentara la ya de por sí inestabilidad del mismo.

El caso de la Ouija se diferencia en que sí que hay contacto con un elemento, por ejemplo un vaso, a través del cual los participantes tratan de obtener respuestas del más allá con el movimiento de éste sobre un tablero.

Sugestión y subconsciente de los participantes

Christopher French, jefe de la unidad de investigación de psicología en Goldsmiths College (Universidad de Londres), explicaba para Live Science que estos juego tiene un componente de sugestión muy elevado, sobre todo entre jóvenes, lo que hacen de ellos un elemento que conlleva riesgos, no sobrenaturales, sino psicológicos.

French, especializado en el campo de la psicología que estudia el efecto de las creencias paranormales, añade que, especialmente en la Ouija, este tipo de actos implican siempre "acciones subconscientes" de los participantes.

Explica que la "magia" detrás de todos estos 'juegos' para invocar espíritus lleva estudiándose desde hace más de un siglo. Para ello, se refiere al efecto ideomotor, que fue descrito ya en el siglo XIX para dar respuesta a mucha supuestas experiencias paranormales.

El psicólogo inglés William Carpenter, lo avanzó ya en 1852. El movimiento de dichos elementos surge de la mente de los participantes, pese a que ellos tengan la absoluta convicción de que no es así.

Carpenter desarrolló la teoría del efecto ideomotor para explicar que los movimientos musculares pueden ser independientes de los deseos y emociones conscientes. Posteriormente, otros científicos como William James, Michel Chevreul, Ray Hyman y Michael Faraday, avanzaron en esta teoría para concluir que no había nada de paranormal en prácticas como la Ouija.

French explica así que haya personas que aseguran que, haciendo este tipo de 'juegos', han obtenido respuestas que sólo ellos conocían. "Es el pensamiento mágico en su máxima expresión y ha jugado un papel muy importante en nuestra evolución. Buscar explicaciones a ciertos hechos con elementos sobrenaturales es una tendencia innata que nos acompaña desde nuestra existencia y que ha llegado a nuestros días ", concluye.


20minutos.es 20/06/15

Charlie Charlie Challenge, Ouija... la explicación a 'juegos' con muy poco de paranormal