No judicialmente claro, pero si logro su objetivo. Jessica Stilwell, una mujer de Calgary, Canadá,
se decidió a dar una lección de vida a sus hijas.
Ella quería que recordaran que las tareas domésticas se comparten entre todos los miembros de la familia.¿Cómo lo hizo?



Fue una huelga silenciosa que comenzó el 1° de octubre.
La Sra. Stilwell se dio cuenta de que sus hijas no estaban cumpliendo con los quehaceres que tienen desde pequeñas,
que como ella misma explico a la BBC estaba haciendo todo por ellas por que le parecía más fácil.
Llegó el momento de tomar medidas drásticas, por lo que, poniéndose de acuerdo con su marido,
decidieron que no recogerían nada de lo que sus hijas dejarán, no limpiarían su desastre.

Las inteligentes niñas se dieron cuenta de que algo sucedía y al preguntar a su madre, ella contesto que estaba muy ocupada,
que no tenía tiempo. Así transcurrieron 6 días en los cuales Jessica y su marido se limitaban
a lavar la vajilla que utilizaban y lavar su propia ropa.

Como las niñas no se ocupaban de vaciar y limpiar las bolsas térmicas donde suelen llevar el almuerzo al colegio,
su padre les proporcionó las bolsas de plástico que utilizan para recoger los excrementos del perro. ¡Que humillación!

El clímax se acercaba, las pequeñas, habían planeado una fiesta con sus amigas pero su casa era todo un chiquero
y la situación no parecía mejorar. Y el séptimo día ¡KABUM!, Quinn, Olivia y Peyton se pelearon entre sí,
se echaron la culpa unas a otras, y finalmente pusieron manos a la obra.

Stilwell y su esposo vieron los resultados de su experimento, Stilwell afirma en su blog que se siente muy orgullosa de su logro.
” Las estaba programando para el fracaso. Me da miedo pensar que estamos educando una generación de jóvenes
cuya actitud de vida será ‘y tú, ¿qué estás haciendo para mí?” comentó.

Mientras que algunos lectores criticaron su estilo educativo, la mayoría felicitó su iniciativa.