Desde hace mucho tiempo, los científicos han especulado acerca de qué fue primero en la evolución de los homínidos, ancestros del hombre: si el uso de las manos o el bipedismo. Un estudio realizado por el Instituto de Ciencia Cerebral RIKEN y la Universidad del Museo de Tokyo demuestra que primero se desarrolló el uso de herramientas, lo que detonó el camino a andar en posición erguida.

.....Ojocientífico.com 11/10/13

Bipedismo vs habilidad manual

El estudio comenzó haciendo un mapa de las regiones cerebrales que son las responsables del movimiento de los dedos en pies y manos, tanto en humanos como en monos. Este método reveló que los humanos y los monos tienen muchísimas similitudes en cuanto al uso de ambas manos.

En cuanto a los pies hay una diferencia notable: los monos sólo utilizan una región de su cerebro mientras los humanos tienen una región para los cuatro dedos pequeños y una sola región para el dedo grande.

Eso no sorprendió mucho a los científicos debido a que ambos, monos y humanos tenemos cierta habilidad manual y que, gracias al dedo grande del pie, nosotros podemos caminar erguidos. Nada en el cerebro indicaba cuál factor resultó primero.

Pero hay un principio evolutivo que sí determinó que utilizamos antes nuestras manos. Éste señala que rasgos comunes en especies que tienen relación suelen venir primero, mientras los que se diferencian entre ellas vinieron después. Eso implica que la especialización cerebral del dedo del pie fue posterior.

Estos hallazgos tuvieron mayor solidez al compararlos con los fósiles de uno de nuestros antepasados, el Ardipithecus ramidus, un homínido que vivió en el norte de Etiopía hace 4,4 millones de años. Con 120 centímetros de altura y unos 50 kg de peso, muestra una anatomía en las manos que da fe de una destreza similar a los humanos y monos modernos. Este ancestro en común vivió antes que ambas especies se separaran.

El estudio

Si bien es difícil probar en un laboratorio pruebas que confirmen la evolución, este método de comparar estructuras cerebrales de especies que se relacionan puede trazar rasgos en común hasta el punto donde se separaron las especies, comprobando o desechando las teorías de Charles Darwin.

Evidentemente, este tipo de estudios tiene limitaciones temporales, al menos da una ligera idea de cómo se pudieron ir desarrollando las estructuras físicas y mentales para soportar los cambios evolutivos. Lo demás, sólo fue cuestión de tiempo y adaptación.