Detectar el alzhéimer antes de que aparezca podría ser posible gracias a una serie de biomarcadores que acaban de identificar un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.). Los expertos afirman que medir los niveles de ciertas proteínas en el líquido cefalorraquídeo (LCR ) puede predecir el deterioro cognitivo de la enfermedad de Alzheimer antes de que aparezcan los primeros síntomas de pérdida de memoria.


Partículas de la proteína tau adheridas a las neuronas
.....Abc.es 16/10/13

La identificación de dichos biomarcadores podría proporcionar la herramienta tan buscada para facilitar el uso temprano de los tratamientos con el fin de prevenir o detener la progresión de la enfermedad, sin que las personas hayan sufrido el deterioro cognitivo.

La mayoría de los ensayos clínicos realizados con fármacos dirigidos a detener el daño cerebral del alzhéimer han fracasado. Y muchos expertos creen que el principal problema radica en que se administran cuando el deterioro cerebral ya se ha producido, y los pacientes ya tienen síntomas. «Cuando vemos a pacientes con hipertensión y colesterol alto no esperamos a tratar a que se presente insuficiencia cardíaca. Y, en el alzhéimer, podría ser posible hacer lo mismo», afirma Marilyn Albert, investigadora principal del estudio que se publican en Neurology. «Sin embargo, hasta ahora ha sido muy difícil predecir con antelación la enfermedad, a pesar de que sabemos que comienza a desarrollarse en el cerebro por lo menos una década antes de la aparición de los primeros síntomas».

Para el nuevo estudio , los investigadores analizaron una serie de biomarcadores recogidos en la base de datos BIOCARD - un proyecto realizado entre 1995 y 2005 sobre biomarcadores de demencia-, en 265 voluntarios sanos de mediana edad. Unas tres cuartas partes del grupo tenían un familiar cercano con enfermedad de Alzheimer, un factor de riesgo para el desarrollo de este trastorno.

Durante el periodo que duró el trabajo, 1995-2005, se les realizó anualmente una serie de pruebas neuropsicológicas a los voluntarios, que se repitieron a partir de 2009. Los resultados mostraron dos proteínas claves ya conocidas: tau fosforilada y la beta-amiloide que se encuentran en el líquido cefalorraquídeo. Las dos predecían el deterioro cognitivo leve -a menudo un precursor de la enfermedad de Alzheimer- al menos cinco años antes del inicio de los síntomas Además, vieron que cuanto mayor cantidad de tau y menor de beta amiloide, más probabilidad de desarrollar los síntomas. Aunque ya se sabe que estas proteínas están presentes en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con enfermedad avanzada, los investigadores se cuestionaron si también lo estaban en personas cognitivamente. «Y la respuesta es sí», señaló Albert.

Placas y ovillos

Los cerebros de las personas con alzhéimer tienen una abundancia de dos estructuras anormales: placas amiloides y ovillos de la proteína tau. Las placas, explican los investigadores, son acumulaciones de la proteína beta- amiloides que se acumulan fuera de las neuronas, mientras que los nudos u ovillos se forman dentro de las neuronas. Y cuando se produce esta situación, las células comienzan a morir. En un cerebro normal, la proteína tau ayuda a mantener la estructura neuronal, mientras que en uno con alzhéimer ocurre justo lo contrario.
Aunque el estudio BIOCARD es de hace casi dos décadas, estos son los primeros datos concluyentes, debido especialmente a que hace falta tiempo para que una persona de mediana edad progrese a una demencia. En este caso, solamente 53 de los voluntarios originales habían progresado a un deterioro cognitivo leve o demencia, una muestra, considera Albert, lo suficientemente grande como para sacar conclusiones preliminares. Los primeros síntomas incluyen trastornos de memoria.

No obstante Albert advierte que la proporción de biomarcadores en este momento no es lo suficientemente precisa como predecir con precisión si una persona está o no progresando a demencia y hace falta un mayor análisis de este grupo a más largo plazo. Sin embargo, los resultados son válidos, «no sólo podrían guiar el uso de los primeros tratamientos con los fármacos ya disponibles, sino que también pueden ayudar a probar nuevas drogas».