Porque de la naranja hay que comerse hasta el color.


Si en zumo resulta exquisita para no perder las vitaminas de camino al trabajo, los beneficios de su piel tampoco te dejarán indiferente, tanto en salud como en cuidados físicos.

Ahora tendremos que pensárnoslo dos veces antes de arrojar a la basura la cáscara de naranja, sobre todo si existe en el cuerpo algún que otro problema respiratorio. ¿Por qué? Porque es en la piel de la naranja donde están la mayoría de sus nutrientes para, entre otras cosas, gozar de un buen aparato respiratorio. La cáscara ayuda a limpiar los pulmones y a dejarlos libres de toxinas y alérgenos presentes en el aire, evitando así las alergias o dificultades al respirar.

También combate los radicales libres gracias a su contenido en flavonoides, un favorecedor antioxidante que ayuda a limpiar el organismo y a mantenerlo ligero. Un beneficio que se refleja en el sistema inmunológico, el cual queda libre de infecciones.

Tomada (la cáscara) en infusión conseguiremos aliviar cualquier malestar estomacal. Tiene propiedades antiinflamatorias y por este motivo favorece los procesos de digestión.

Ayuda a reducir el colesterol por su contenido en hespetidina, un tipo de flavonoide que ayuda a metabolizar la sangre en grasa para después reducirla y así llegar a la eliminación total.

Se recomienda en las dietas para eliminar grasas y así bajar de peso. Su mejor versión será siempre en forma de infusión después de las comidas.

También cuenta con vitaminas, A y C, fibras, pectinas y enzimas. Todo muy útil para la época de resfriados, catarros y gripes.


esquire.es / CRISTINA ROMERO | 05/12/2014