Los piratas y, en general, todos los criminales, antes de atacar violentamente, el primer paso que daban era el de intimidar a su presa. Es por este motivo que, a principios del siglo XVIII, cuando un grupo de hombres repudiaba todo gobierno y se hacían a la mar, tendían a escoger grandes navíos —aunque les fueran más útiles los pequeños, por su rapidez—, cubrían sus cubiertas con decenas de cañones o izaban las banderas piratas que hoy en día reconocemos con facilidad. Todo ello en pos de la guerra psicológica, si un navío se rendía sin luchar, ¿por qué tener que gastar pólvora y balas?

A pesar de que hoy en día, después de que la literatura, el cine y el imaginario en general se hayan hecho con ellas, las banderas que identificamos como piratas, son negras con calaveras y tibias cruzadas, en realidad, en su origen, no eran así. A finales del siglo XVII, los filibusteros franceses empezaron a utilizar banderas rojas, sin ningún tipo de símbolo, cuyo único significado era que se lucharía sin cuartel. En ocasiones, además de combinarse con las de color negro, incluían el dibujo de un jabalí o de una calavera, dando a entender que la presa tenía un tiempo prudencial para rendirse, antes de ser atacados sin ningún tipo de tregua. Sin embargo, aunque estos sencillos símbolos se usaron ya desde el siglo XVI, el auge de las grandes banderas negras correspondió a los últimos años de la piratería, coincidiendo en la época de personajes como Calico Jack, Bartholomew Roberts o Barbanegra.

Estas banderas fueron conocidas popularmente como Jolly Roger, un término utilizado por primera vez en 1724 en el libro Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas por el Capitán Johnson —posible pseudónimo del escritor Daniel Defoe—, y cuyo origen es, todavía hoy, desconocido, ya que algunos afirman que procede de la expresión francesa joli rouge, en referencia al color rojo original, mientras otros creen que procede del apelativo del Diablo, Old Roger.

En los primeros veinte años del siglo XVIII, en los que los piratas lucharon contra todos los navíos que enarbolaran la bandera de cualquier país, las clásicas banderas rojas y negras ganaron elementos y detalles, convirtiéndose en los escudos de armas de todos aquellos que carecían de rey. Para dar lugar al símbolo universal de la piratería, los piratas nutrieron de todo tipo de objetos las banderas, así, además de los cráneos, se añadieron tibias, sables —cruzados y sin cruzar—, pistolas, relojes de arena, arpones, figuras humanas, esqueletos completos, así como un largo etcétera. La bandera del barco se convirtió, para los capitanes, en un lienzo en blanco… o negro.

Seguramente, las más comunes, sobre todo por reconocibles, son las clásicas con calaveras y tibias en aspa debajo, como las de Henry Every o Calico Jack. La primera de ellas, sobre campo negro o rojo, tenía una calavera de perfil, con pañuelo y pendiente, por encima de dos tibias cruzadas. Mientras que la de Calico, era una calavera de frente con dos sables cruzados bajo ella. Ambos casos fueron de los que más contribuyeron a la popularización del símbolo que hoy en día representa a los piratas.

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Con una base muy parecida encontramos la de Stede Bonnet, un noble terrateniente convertido en pirata que navegó junto a Barbanegra, y que para su bandera escogió un diseño más particular. Sobre un campo negro, aparece una calavera en el centro, con un hueso flotando bajo ella, y está custodiada por una daga a la izquierda y un corazón a la derecha.


El compañero de fatigas de Bonnet, Barbanegra, se decantó por un diseño más acorde con todo el espectáculo con el que se había hecho rodear para intimidar a sus presas. Sobre negro, aparece un esqueleto con cuernos, en cuya mano derecha sostiene un reloj de arena, mientras que con la izquierda arponea un corazón sangrante de color rojo.


Puede que uno de los más creativos fuera Christopher Moody, este pirata, que es recordado sobre todo por su particular bandera, en su navío izaba una Jolly Roger roja, que lucía un brazo blanco armado con una daga en el centro, una calavera dorada sobre dos tibias cruzadas también doradas a la derecha, y un reloj dorado con alas negras a la izquierda, para simbolizar que el tiempo que les quedaba a sus víctimas era más bien corto.



Finalmente, uno de los capitanes piratas que más original, creativo y personal fue al momento de diseñar su bandera, fue Bartholomew Roberts. En ella aparecía la figura de un pirata armado —considerado en diversas ocasiones como su propia silueta—, con los pies apoyados sobre dos calaveras, bajo las cuales se podía leer las siglas ABH y AMH respectivamente, que hacían referencia a las frases «A Barbadian’s Head» y «A Martinican’s Head», simbolizando las calaveras de los gobernadores de Barbados y Martinica, a los que Roberts profesaba un auténtico odio.


Estos son solo unos pocos ejemplos de las banderas de los piratas más conocidos, o cuyos diseños eran más particulares, sin embargo, había tantas banderas como barcos y capitanes navegaban por los siete mares. Además, muchos de ellos tenían diferentes versiones de sus Jolly Roger, de la misma manera que, en ocasiones, enarbolaban banderas de algunos países, tanto para pasar desapercibidos, como para engañar a sus confiadas víctimas.

Colaboración de Francesc Marí Company

historiasdelahistoria.com / Javier Sanz 17/11/16

¡Bandera negra! El terror de los siete mares