Aunque todos los llevamos, la mayoría desconocemos cuál es la denominación oficial de cada tipo de zapato, ya sea para hombre o mujer

Sea banal o no la curiosidad por conocer el nombre que recibe cada modalidad de zapato, lo cierto es que lo tienen y los zapateros suelen llamarles por ellos para entenderse, cosa que no hacemos la mayoría de los mortales, que sabemos poco más que lo que es una náutica, un botín, unas bailarinas o un mocasín. Por lo tanto, no está de más, como pide Sabino, culturizarnos un poco y aprender nuevos conceptos, ahora que viene la prohibitiva moda del zapato artesano de lujo.

Zapatos para hombre

En zapatos de hombre conviene distinguir al menos los siguientes, que sin ser todos los que hay, definen los grandes grupos, aunque luego podemos encontrar modelos que son hibridaciones:


Derby: es el zapato de piel y suela de cuero con cierre de cordón más recio, puesto que no expone ninguna costura en el exterior y se muestra liso, generalmente en color negro. Suelen ser finos y con la punta más bien afilada.

Oxford: son una variante del Derby en la que las costuras sí se exponen en el exterior y además pueden llevar una capa de piel adicional en la punta repujada con fines ornamentales. Son menos formales y la punta no tiene que ser necesariamente afilada, puede ser más roma. Se dan en negro, aunque son más típicos en distintos tonos de marrón.

Monk: es un híbrido de los Oxford y los Derby que se caracteriza por llevar hebillas como cierre.

Mocasín: el mocasín es el clásico zapato de piel de encaje sin cierre de cordones, con las costuras evidentes en el exterior, el empeine plano y la horma ancha. Es un zapato para ir cómodo, pero no informal, salvo los modelos de verano, que suelen ser de ante y de suelas de goma.

Loafer: es una variante del mocasín en la que aunque la base de suela es ancha, el empeine no es tan plano, sino que se cierra en una costura más ornamentada. Eventualmente pueden llevar borlas o hebillas. Son más formales y elegantes que los mocasines, sin llegar a ser un Oxford o un Derby.

Chelsea: es el clásico botín de caña media en ante y con cierre de elástica para poder encajarlo en el pie. La punta es más amplia, aunque termina afilada, y la estructura baja es similar a la de una bota campera.

Desert: es un zapato de ante o piel con cierre de cordones, pero sin una línea estilizada y con caña baja, como si fuera una bota. Es un zapato de trabajo, para ir cómodo, pero no es elegante. Existe una variante algo más elegante que se hibrida con el botín Derby y que se conoce como "Chukka".

Dockside: son los naúticos.

Sneakers: se denomina genéricamente así al calzado deportivo pensado para vestir, sin importar marcas ni formas.

Slip-on: sería el calzado de verano cerrado que va con tiras elásticas en los laterales para poder deslizar y entrar el pie, tal como indica su nombre en inglés. Suelen ser de rejilla o tela transpirable, para que no se genere demasiado calor y no se acumulen humedades ni sudor.

Zapatos de mujer

En zapatos de mujer conviene distinguir al menos los siguientes, que sin ser todos los que hay, sí vienen a definir los grandes grupos, que son la bota, el zapato plano y los tacones:


Bota Cuissard: es la clásica bota de ante o piel de caña larga, por lo menos media pierna, y tacón, ya sea este más o menos largo o grueso.

Bota Wellington: es la clásica bota de agua o katiuska, que sobre todo se define por la marca Hunter.

Bailarinas o ballerinas: es un zapato sencillo y cerrado, pero que deja el empeine al aire, con un poco de tacón y la punta redondeada. Se llaman así por ser muy similares a los que usan las bailarinas.

Manoletinas: son bailarinas más sencillas, si bien suelen tener un poco más de suela. Se llaman así no porque las inventara Manolo Blahnik, sino porque las usan los toreros y se cuenta que las llevaba el legendario Manolete.

Francesitas: similares a las dos anteriores, pero con un lazo en la parte anterior de la apertura.

Merceditas: tienen un cierre por cinta y hebilla al inicio del empeine; actualmente están en desuso. Una variante son los "floritas", en los que una cinta cruza el empeine desde la parte anterior para unirse al cierre en hebilla.

Slippers: son más rígidas y estilizadas, generalmente en ante o terciopelo y con algo más de tacón, así como terminadas en punta. Ocasionalmente pueden llegar lazo de remate.

Loafers: son una hibridación de los Slippers con los mocasines, adquiriendo así una lengüeta pronunciada poco usual en el calzado femenino. Suelen ser de ante o terciopelo.

Kitten heel: entramos en el apartado de zapatos de tacón, empezando por uno discreto, de tacón fino pero medio o bajo, con cierre trasero de hebilla y sin cobertura de talón.

Stiletto: es también un tacón medio, algo más alto, pero de base ancha y cobertura de todo el pie. Suele ser de piel.

High heels: como los Siletto, pero de tacón ancho.

Pumps: como los Stiletto, pero de tacón más alto y algo de plataforma en la suela delantera de apoyo.

Peep-toes: los típicos zapatos de tacón y plataforma a lo largo de toda la suela, muy usados en los setenta del siglo pasado.

Scarpines: es el zapato de talón más estilizado y fino, con tacón alto en aguja y suela muy poco perceptible. Es el más elegante para lucir vestidos de noche o trajes chaqueta, aunque puede ser poco aconsejable para llevar todo el día.


Captura: Carrilé

eldiarioes / Jordi Sabaté , 22 mayo 2019

Así se llaman los distintos tipos de zapatos que se venden en las tiendas