Si los excesos nocturnos, el cansancio, la falta de horas durmiendo y el sol pasan factura, la comida también lo hace. Y te decimos qué enemigos gastronómicos deberías evitar.


Limonada. Como con cualquier alimento, un consumo moderado no hace daño, el estrago llega con los excesos. Esto le pasa a la limonada por su alto contenido en azúcar y ácidos de cítricos.

Té negro. Aunque el té tiene propiedades diuréticas y aptas para el cuerpo, el té negro es el menos recomendable ya que tiene un alto contenido en taninos y afecta directamente en el aspecto de los dientes.

Café. Ya desmontamos hace tiempo los mitos del café en cuanto a sus malas artes, pero lo innegable es su actuación tan dramática en el color del esmalte dental y en la hidratación del cuerpo, dándonos un aspecto más envejecido.

Guindilla. El picante en general y este alimento en particular. Agrava algunas enfermedades como la rosácea, además de generar algunas anomalías estomacales que debilitan nuestro estómago.

Bacon. La carne procesada contiene conservantes como el sulfito que aceleran el envejecimiento de la piel.

Dulces. Un arma de destrucción masiva, sobre todo la repostería envasada. Envejecen el corazón, la piel y debilita los órganos.

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¿Qué alimentos propician el envejecimiento prematuro?