Fama, publicidad o leyendas urbanas hacen que estos alimentos tengan buena prensa cuando en realidad, no son tan sanos como los pintan.


La pechuga de pavo en lonchas no es todo pavo. El pavo suele llegar al 70% del contenido. Lo demás: harinas, sal, agua, azúcar, y hasta leche en polvo.

El yogur light, edulcorado, sin azúcar, 0% de grasa y con todos los subtítulos que se te ocurran suele tener carencia de nutrientes. Sin calorías no significa siempre más sano.

Las tortitas de maíz son un buen sustitutivo para no picar entre horas pero tienen un porcentaje alto de sal y de saborizantes para darle un poquito más de lustre.

El pan del supermercado que presume de centeno o cereales integrales la mayoría de las veces tiene un porcentaje bajo de estos. Lee la etiqueta nutricional.

Las ensaladas son el plato saludable por excelencia. Pero ojo con las preparadas. Vienen con salsas bastante calóricas y en ocasiones, cargadas de conservantes.

El zumo envasado no es solo fruta exprimida. Por mucho que te lo vendan como natural o recién exprimido. Tienen mucho azúcar y falta de nutrientes de la fruta entera.

Las barritas de cereales, especialmente las integrales suelen tener una gran cantidad de grasas saturadas.

Los cereales integrales tienen el mismo problema que las barritas. Un bol de cereales de una marca dirigida a personas que buscan adelgazar no difiere mucho de un bol de cereales dulces de una marca para niños.

Las bebidas isotónicas tienen gran cantidad de azúcar y no son la mejor opción para reponer fuerzas después del ejercicio intenso. Hay comidas naturales que aportan más energía y cero azúcares.

La moda de comer sin gluten aunque no seas celíaco tiene su sentido, pero se nos ha ido definitivamente de las manos. No todo lo que es sin gluten es más sano ni necesario para los no celíacos.

esquire.es

Alimentos que no son tan sanos como creías