Una explosión en el sótano de uno de los edificios de la sede central de la petrolera paraestatal mexicana, Pemex, ha provocado al menos 25 muertos y 100 heridos, según datos oficiales que todavía podrían variar.

El subsecretario de Gobernación, Eduardo Sánchez, horas después del incidente, habló de unas 30 personas atrapadas entre los escombros pero poco después corrigió el dato. "No tenemos la certeza de que haya alguna persona atrapada". El suceso tuvo lugar en la Torre de Pemex, uno de los edificios más destacados de la Ciudad de México, con 54 pisos, 211 metros de altura y donde trabajan más de 10.000 personas.

Entrada ya la noche y a la espera de la rueda de prensa de las autoridades, la incertidumbre rodeaba las inmediaciones del complejo administrativo de Pemex, en el barrio de Anzures, un área mayoritariamente de oficinas, donde 450 personas participaban en las labores de rescate, seguridad e investigación de la explosión, cuyas causas todavía no están claras.

Gobernación no descarta que las cifras de víctimas se eleven y no ha dado ninguna hipótesis sobre las causas de la explosión. La petrolera, sin embargo, sí dijo en un primer momento a través de su cuenta oficial de Twitter que se trataba de un "fallo en el suministro eléctrico" aunque posteriormente, y por la misma vía, señaló que "peritos analizaban las causas del incidente" y que "cualquier otra versión al respecto es especulación".

Una de esas 'otras versiones' procedía del presidente de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, Moisés Flores, quien afirmó que la explosión se debió a una falta de mantenimiento de las instalaciones que ya había sido reportada.

El primer comunicado oficial de Pemex, emitido cuatro horas después de la explosión, indicaba que eran peritos de la Procuraduría General de la República los que investigan los hechos y que la petrolera ya "presentó las denuncias correspondientes ante el Ministerio Público".

Al lugar de la explosión llegaron de inmediato los servicios de emergencia de la ciudad, policía, protección civil y Cruz Roja, así como el secretario de Gobernación (ministro de Interior), Miguel Angel Osorio Chong; el fiscal general de la República, Jesús Murillo Karam; el titular de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y el alcalde del DF, Miguel Angel Mancera.

Visita de Peña Nieto

Horas después se acercó al lugar el presidente mexicano, Enrique Peña para >supervisar personalmente las labores de rescate>, dijo también a través de Twitter. El mandatario visitó los exteriores de la torre, se reunió con las autoridades y se fue a visitar a los heridos que estaban todavía hospitalizados.

La explosión tuvo lugar a las 15:45 hora local (22:45 en España) en el sótano de la torre B2 y en el momento en el que salían de trabajar algunos empleados pero cuando otros estaban todavía en su hora de comida.

Cuatro plantas del edificio resultaron severamente dañadas, según los equipos de rescate que entrada ya la noche analizaban cómo entrar en la parte más destruida, una zona muy inestable donde los escombros podrían hundirse. Los trabajadores que estaban en las instalaciones fueron evacuados rápidamente.

"Fue una sacudida, se fue la luz y de repente teníamos muchos escombros, unos compañeros nos ayudaron a salir>, dijo uno de los que se disponía a irse porque ya acababa su jornada, Cristian Obele, y que llegó al exterior con una pequeña lesión en la pierna. "Se sintió perfectamente la onda expansiva en el piso 20, donde estaba y enseguida fuimos evacuados", afirma otra trabajadora.

Mientras tanto, la secretaría de la Defensa activaba el Plan DN-III-E, el operativo de emergencias civiles que coordina a todas las fuerzas de seguridad, incluyendo el ejército, la Marina y la Fuerza Aérea y que se activa en los grandes desastres como terremotos. Un centenar de militares trabajan en la zona acordonada y que abarca cuatro manzanas, junto a equipos de la policía, protección civil y de bomberos que incluían perros de rescate.

La mayoría de los heridos fueron evacuados al hospital de Pemex en el barrio de Azcapozalco y 44 de ellos permanecen hospitalizados. Los servicios de emergencia activaron un teléfono para informar a las familias, muchas de las cuales seguían en la incertidumbre ya entrada la noche.

"Estoy desesperada, nadie me dice nada, por favor, solo llamé a su móvil y alguien me contestó que todo estaba bien pero no es cierto porque luego me marcaron para decirme que estaba todavía dentro, no sé quién me habló", dice con la voz cortada por las lágrimas Gloria García, cuyo hijo, Daniel, un trabajador de recursos humanos de Pemex de 35 años, tenía su oficina en la zona siniestrada.