... El Universo es un lugar enorme, nuestros estudios han revelado la existencia de miles de planetas solo en nuestra galaxia, muchos de ellos situados en las llamadas zonas de habitabilidad de sus estrellas, por lo que si los extrapolamos deberíamos pensar que el cosmos es un lugar repleto de vida. Pero aquí nos topamos con la llamada Paradoja de Fermi. Si el espacio es tan grande y la vida debería extenderse por todo el Universo ¿Cómo es que todavía no hemos sido capaces de descubrir vida fuera de nuestro planeta?

Hay muchas teorías que tratan de resolver esta paradoja, desde que sus civilizaciones están muy lejos como para descubrir su existencia hasta que simplemente no desean ponerse en contacto con nosotros.

Incluso es posible que nosotros seamos la primera civilización inteligente en todo el Universo, pero seguro que esta idea no es la más acertada, ni mucho menos la más aceptada. Si somos el máximo exponente del cosmos y lo mejor que ha podido crear en miles de millones de años, entonces deberíamos cambiar nuestras expectativas sobre la exploración espacial.

Pero hay otra teoría que es incluso más preocupante y terrorífica, es la que se conoce como “El gran filtro”. Esta idea señala que si, que la vida puede dar lugar a la aparición de grandes civilizaciones inteligentes, pero estas, llegado un momento dado, se autodestruye debido a su propia tecnología.

Primero hay que considerar la larga serie de pasos que tuvieron que coincidir hasta la aparición de la vida primitiva en nuestro mundo y hasta que esta evoluciono a lo que vemos en la actualidad. Para la aparición de vida como la nuestra necesitamos un planeta con la combinación adecuada de elementos como para que se formen en su superficie las primeras moléculas orgánicas, o que estas lleguen a bordo de asteroides y cometas, estas moléculas deber unirse de alguna forma que las permita reproducirse, creando así los primeros organismos biológicos. Estos se unieron a otros para convertirse en los primeros seres multicelulares complejos. A partir de aquí surge el aprendizaje, la reproducción sexual permite transmitir mutaciones genéticas beneficiosas, poco a poco aparecen las formas de vida inteligentes, vida que ha de enfrentarse a varios eventos de extinciones masivas. Si lo logra, en algún momento, esta vida inteligente podría plantearse colonizar la galaxia.

La humanidad ha tenido que enfrentarse a todos estos pasos, por lo que podemos inferir que no es imposible la existencia de otras civilizaciones como la nuestra. Bueno, tal vez es algo improbable, pero no imposible. Pero nuestra imaginación nos permite predecir en cierta medida nuestra tecnología futura, no hay nada en las leyes de la física que impidan que nuestras maquinas nos ayuden a colonizar otros mundos.

Pero las maquinas no solo sirven para viajar, también son capaces de mejorar nuestra vida, incluso nuestros cuerpos, en la actualidad tenemos brazos y piernas biónicas, corazones artificiales e implantes auditivos, incluso hay proyectos que podrían devolver la vista a los ciegos gracias a cámaras conectadas directamente a nuestros cerebros. Y si nosotros hemos sido capaces de hacerlo, cualquiera con nuestra capacidad debería ser capaz de logros similares.

Sí el Universo ha existido durante los últimos 13.700 millones de años, y nosotros hemos logrado alcanzar estas metas en tan solo una fracción de ese tiempo, entonces deberíamos pensar que otras civilizaciones habrían tenido mucho más tiempo que nosotros para desarrollar su tecnología, lo malo es que, o son muy buenos jugando al escondite o el gran filtro se ha encargado de su desaparición.

Pero si somos los primeros en el Universo, el gran filtro todavía esta esperándonos, no importa cuánto nos esforcemos en abandonar nuestro planeta o incluso colonizar la Vía Láctea, en algún momento algo nos detendrá y acabara con nosotros.

Entonces, ¿qué evento podría iniciar nuestro gran filtro? pues hay muchas ideas. Desde la creación del arma más devastadora inimaginable que acabe por accidente con todas nuestras esperanzas hasta el desarrollo de un sistema virtual en el que deseemos residir gracias a la recreación de mundos virtuales. Incluso un tipo exótico de materia creado en nuestros laboratorios podría destruir nuestro planeta o nos convertiremos en siervos de nuestra propia tecnología que, una vez alcance conciencia, decida convertirse en nuestros amos.

Tal vez alguien cree súper plaga que arrase con la vida, nuestras ansias energéticas podrían destruir nuestro entorno haciéndolo completamente. O tal vez simplemente nos sentemos demasiado tiempo ante nuestras televisiones haciéndonos tan estúpidos como para olvidarnos que tenemos que comer.

Cualquiera que sea la causa, la inquietante realidad planteada por el gran filtro es que la extinción espera al 100% de las civilizaciones inteligentes. Si ni siquiera el 1 por ciento de una civilización es capaz de sobrevivir, jamás colonizaremos la galaxia. Y debido a que no hemos sido capaces de encontrar otra civilización alienígena, entonces el gran filtro es una idea perfectamente válida que aguarda a nuestra destrucción.

Existe una alta probabilidad de que nuestro hogar se enfrente a eventos de devastación absoluta durante nuestro futuro, y, al paso que vamos, algunos de ellos podrían tener lugar antes de que nos convirtamos en una civilización espacial. Lo peor es que no hay forma de predecirlos, mucho menos de prevenirlos. Así, la idea de que todas las civilizaciones avanzadas están condenadas es inquietante.

Pero nos queda la esperanza de que el gran filtro sea una idea errónea, si somos integrantes de la primera civilización inteligente de la Vía Láctea, tal vez seamos capaces de enfrentarnos al gran filtro y vencerlo, e incluso podríamos proporcionar nuestra receta a otras civilizaciones alienígenas.

espacioprofundo.es 01/09/14