La ética y la moral no existen en la naturaleza, solo se trata de invenciones humanas y nada se considera bueno o malo. Así ocurre con los organismos vivos, cada cual tiene mecanismos adaptativos, en ocasiones crueles a nuestros ojos, pero que simplemente necesarios para la supervivencia. Por eso es que hoy te propongo conocer 7 horribles verdades sobre algunos animales que seguro te sorprenderán.

7. Los antílopes son grandes manipuladores

Los antílopes nos parecen animales adorables, hermosos y gráciles, incapaces de ofensa alguna. Pero si te digo que, durante el apareamiento, los machos manipulan a las hembras ya no pensarías igual. Lo que sucede es que las hembras solo tienen un día de celo, la competencia es muy alta entre tantos rivales. Entonces, un macho en cuestión, cuando ya se ha apareado con la hembra y necesita un poco más, sencillamente se para delante de su compañera haciéndole señales de que hay cerca un depredador. De este modo, ella se queda quieta esperando protección y él aprovecha para volver a aparearse. Pillos, ¿no?

6. Los suricatos no son tan simpáticos como parecen

Si piensas que los suricatos son seres simpáticos, amigos de jabalíes y que se la pasan felices y contentos en la selva, tendré que decepcionarte. En realidad es totalmente lo contrario. Este tipo de mangosta resulta tener reglas en sus manadas que los seres humanos rechazaríamos (bueno, algunos seres humanos). Para empezar, los grupos están dirigidos por un macho y una hembra alfa que imponen obediencia a sus súbditos so pena de ser expulsados. Ellos deciden quién y cuándo puede aparearse, sin contar que la procreación es solo para los regentes. Una violación a esta última norma termina en infanticidio. Las madres se convertirán en nanas esclavas de la hembra dominante.

5. La infalibilidad de los cocodrilos

Una cosa es cierta: los cocodrilos son infalibles. Si uno de ellos quiere comerte, no hay nada que puedes hacer para evitarlo pues están dotados de todo tipo de adaptaciones para atrapar a sus presas: en el agua alcanzan velocidades increíbles, tienen tamaño y fuerza insuperable, su piel es dura como piedra, pueden correr por la tierra y, para colmo de males, pueden trepar a los árboles. Se han dado casos de cocodrilos trepando una cerca, así que lo más sensato siempre es estar a buen recaudo de tan bien equipados animales.

4. El canibalismo entre los hipopótamos

Los hipopótamos son animales vegetarianos, para ello poseen una dentadura grande y compleja que le permite mascar su dieta, empero, de vez en cuando pueden comer algo de carne, especialmente si de individuos de su propia especie se trata. El canibalismo de los hipopótamos es un hecho esporádico que solo tiene lugar cuando la situación alimentaria es extrema y las criaturas muestran deficiencia nutricional, aún así ha sido documentado por la ciencia.

3. ¿Orugas carnívoras?

Sin duda, la mayoría de las orugas del planeta son animales que bien podríamos considerar pacíficos, lentos, que solo comen hojas de las plantas... pero en las islas Hawaii hay una especie que rompe con esta regla: son orugas carnívoras que morirían de inanición antes de comer un vegetal. Estos animales vienen equipados con unas especies de garfios con las cuales atacan a sus presas: insectos pequeños y mariposas.

2. Elefantes mortales

Aunque no suele ocurrir que existan elefantes asesinos, tampoco el hecho es imposible. Se han dado eventos de elefantes que devoran a seres humanos, en algunos casos han sido reacciones del animal ante el ataque abusivo que ―ya sabemos― los hombres pueden realizar, pero en otros se trata de la naturaleza agresiva de la propia criatura.

1. Violación entre las tortugas marinas

Las tortugas marinas tienen una forma un poco ruda de aparearse, encuentran a la hembra y le clavan una especie de garfio que poseen, así permanecen sobre esta varias horas en el océano. Sin embargo, esta no es la conducta sexual más horrible que podemos ver en estas criaturas, sino el hecho de que intenten cometer violación contra los seres humanos. Se han dado casos de tortugas que han tratado, por suerte sin éxito, de montar a pescadores. Esto solo sucede en los períodos de celo.

Como vemos, a veces hay comportamientos animales que serían reprochados por cualquier ser humano. Aun así, no debemos tener juicios de valor al respecto pues, como empezamos diciendo, en la naturaleza los procesos discurren en función de la supervivencia.

batanga.com 31/10/14