Los camellos y dromedarios están entre los animales más empleados como medios de transporte y de carga en muchas regiones del mundo. Aunque han acompañado al hombre desde tiempos inmemoriales, siendo vitales para el desarrollo de las rutas comerciales de la antigüedad, aún hoy persisten importantes confusiones entre muchas personas a la hora de diferenciarlos. Por ello, te proponemos conocer cinco de las diferencias fundamentales entre ambos camélidos.


5. Diferencias en su origen geográfico

Una de las diferencias esenciales es el origen de ambos. Los dromedarios son los camélidos por excelencia de la Península Arábiga, en la que han evolucionado soportando temperaturas muy cálidas por el día, que pueden superar los 50 °C. Los camellos, por otro lado, son oriundos del Asia Central, por lo que se han adaptado a vivir en ambientes con largos y fríos inviernos (como el desierto de Gobi) que los ha obligado a adoptar una morfología preparada para resistirlo.

4. La joroba, la diferencia más llamativa

Los dromedarios presentan una sola joroba sobre lo espalda, mientras que los camellos presentan dos. Este carácter es el más evidente sin dudas a la hora de distinguirlos. La joroba es una estructura que almacena gran cantidad de tejido graso, el cual es muy útil para obtener energía en los estériles desiertos. Sin embargo, también protege contra la pérdida de calor, por lo que la presencia de dos jorobas en el camello lo protegería contra el intenso frío, lo cual no necesitaría tanto el dromedario.

3. Tienen pelajes distintos

Aunque en cuanto a color son indistinguibles, otro aspecto en los que podemos encontrar diferencias es en cuanto al pelaje. Los camellos tienen un pelaje más largo, ideal para protegerlos del frío, y que se hace particularmente espeso en el invierno, mudándolo luego en el verano. Los dromedarios por su parte presentan un pelo corto y uniforme todo el año, lo cual permite que el calor se disipe rápidamente de la superficie de su cuerpo.

2. Los camellos son más pequeños

Los dromedarios, que son más esbeltos, tienen extremidades más largas que los camellos, lo cual le permite elevarse más de la superficie de la tierra y de esta manera alejarse del calor que emana del mismo en los desiertos cálidos. Esta adaptación les facilita el desplazamiento sobre las suaves dunas de arena y les permite viajar más rápido. Los camellos tienen extremidades más cortas y son más robustos, características más adecuadas para mantener el equilibrio en terrenos montañosos y en suelos helados o cubiertos de nieve. Estas características implican que los dromedarios tengan una mayor talla, pero los camellos sean más pesados.

1. El dromedario es más agresivo que el camello

A pesar de que ambos son domesticables, el dromedario es más temperamental y son conocidos por sus reacciones agresivas en algunas ocasiones en que son muy molestados. Sin embargo, los camellos son mucho más dóciles, aunque por sus características físicas son menos adecuados para transportar personas. A pesar de su amplio uso en algunas regiones con este fin, son probadamente mejores como animales de carga, mientras que con los dromedarios se pueden realizar incluso competencias de velocidad gracias a su ligereza.

Ojocientífico.com 06/01/14