Como bien sabemos, en el mundo existe mucha información que se transmite diariamente sin un basamento real, pero que la comunidad asume como verdad incuestionable. Es a lo que llamamos mitos. Ya hemos hablado con anterioridad sobre dichos temas presentando muchos de estos supuestos eventos científicos que en realidad constituyen errores disfrazados de hechos ciertos. Hoy les traemos tres creencias populares sin fundamento científico que pueden resultar interesantes para todos.

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Everest / Mauna Kea

1. El Monte Everest es el más alto del mundo

Que el Monte Everest es el más alto del mundo es uno de los mitos populares más generalizados. Sin duda, esta formación montañosa es increíblemente elevada –8848 metros–, pero lo cierto es que el Mauna Kea, en Islas Hawái lo supera. ¿Cómo es posible esto si el Mauna Kea solo tiene 4206 metros? Ocurre que en realidad, si contamos la gran porción de tierra que hay bajo el agua, dicha elevación alcanza los 10200 metros de altura.

Es un hecho que el Everest es el monte que más se eleva sobre el nivel del mar, pero el más alto contando la distancia de su base a su cima es definitivamente el Mauna Kea.

2. El calor se disipa por la cabeza

¿Cuántas veces escuchamos que el calor se pierde por la cabeza? Las razones populares son muchas: porque en el cráneo hay muchos vasos sanguíneos, porque hay poca grasa en esta zona, o porque la circulación es muy elevada para mantener elevada la temperatura cerebral. Ninguna de estas afirmaciones es cierta. Perdemos calor por cualquier parte del cuerpo. Si nos desnudamos en un día muy invernal notaremos que esto ocurre inmediatamente. Todo el cuerpo se enfriará. Desde luego, no se aconseja hacer este experimento.

3. Las diferentes partes de la lengua detectan sabores distintos

La mayoría de la gente cree que las diferentes partes de la lengua detectan distintos sabores, como si este órgano tuviera sensores especializados distribuidos a todo lo largo. De este modo, delante se detectaría lo dulce; los laterales serían para lo salado; en el medio se sentiría lo agrio, y en atrás lo amargo. Lo cierto es que la lengua completa detecta toda clase de sabores, aunque la gente continúa manteniendo el mito.

Ojocientífico.com 18/06/14