Leche, galletas... Todo tenía este alimento. No eran escasas las promesas de salud que ofrecía. Un día, las instituciones le dio un tirón de orejas y, poco a poco, desapareció de nuestras vidas y nuestras despensas hasta caer en el olvido

La línea que divide a los superalimentos de la mundana comida normal y corriente es extraordinariamente delgada. ¿De verdad creemos que una cebolla no es un superalimento? ¿Y el trigo y el arroz que, entre ambos, alimentan a la mayor parte de la población mundial? Por supuesto, tenemos una definición bastante concreta de qué significa 'superalimento': alimentos escasos en el mundo que destacan por tener una concentración muy alta de uno o varios nutrientes esenciales. Otra cualidad que tienen es su elevado precio y que, de la noche a la mañana, desaparecen. ¿O acaso no nos acordamos de lo que le pasó a la jalea real?

Hace 10 años, cuando el Waka Waka de Shakira arrasaba justo antes de nuestro adorado mundial de Sudáfrica, era extraño encontrarnos en el supermercado con algún producto del que no hubiesen aumentado sus propiedades nutricionales utilizando jalea real, desde la leche a las galletas. Por supuesto, las marcas se aprovechaban de la reputación de este líquido, anunciando su presencia a bombo y platillo. Pero vamos por partes.

¿Qué es la jalea real?

Se trata de un líquido segregado por determinadas glándulas de las abejas melíferas jóvenes. Con ellas alimentan a todas las larvas de estos insectos en los primeros días y a las abejas reina durante toda su vida. Se trata de un líquido con un color amarillo blanquecino y un sabor particularmente ácido. A las larvas de abeja a las que no se les retira este alimento acaban convirtiéndose en reinas. Como se explica en un informe de la FAO, su composición contiene agua, azúcares, proteínas, lípidos y ceniza (eso en lo que a macronutrientes se refiere). Respecto a micronutrientes esenciales, es rica en vitaminas B1 ,B2, B6, E, ácido pantoténico y acido fólico. Por si eso fuera poco, también contiene determinados aminoácidos esenciales y minerales como hierro, calcio, cobre, potasio y zinc.

Su fin

El problema, cómo no, es que se nos empezó a ir la mano. Obviamente se trata de un alimento muy nutritivo, de hecho, es una de las mayores fuentes conocidas de vitamina B5. Pero determinados representantes del sector alimentario comenzaron a promover la idea de que tenía otros efectos positivos sobre nuestra salud. La lista es inmensa, pero los más citados fueron que ayudaba a:

• El sistema inmune
• El metabolismo
• La función vascular
• Las funciones glandulares
• La salud de la piel
• Nuestra vitalidad
• Los efectos de la menopausia
• Hipolipemiante,que reduce la cantidad de lípidos en nuestra sangre
• Que ayuda a nuestra salud cardiaca y que contribuye a mantener unos niveles correctos de colesterol

A la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no le gustaron nada estas afirmaciones sobre los efectos de la jalea real y elaboró un informe en el año 2011 desmintiéndolas.

"El panel de expertos afirma que, de las referencias que se han proporcionado sobre la efectividad de la jalea real, no se puede determinar que esta medie en ninguna de estas funciones. Concluimos que una relación causa-efecto no puede ser establecida entre el consumo de jalea real y los beneficios que se le atribuyen", explica el informe.

Esta organización comunitaria propone, en el mismo texto, afirmaciones que, a su parecer, serían más apropiadas como por ejemplo que, en vez de decir que 'mejora el metabolismo' se diga que 'puede mejorar el apetito'.

Hecha la ley, hecha la trampa

Regular un mercado de miles de millones de euros no es tarea fácil, y mucho menos cuando las multinacionales productoras de alimentos se gastan una auténtica fortuna en sus programas de I+D. De todos modos, existen ciertas directrices que permiten a las empresas utilizar ciertos reclamos si cumplen unos requisitos que no tienen por qué ser demasiado estrictos.

El ejemplo más flagrante de esto lo expone en su libro 'Vamos a comprar mentiras' el bioquímico José Manuel López Nicolás. En él explica que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que se puede publicitar un producto que aporte un mínimo del 15% de la cantidad diaria recomendada de vitamina B6 con eslóganes como “ayuda a tus defensas” o “ayuda al sistema inmunológico”. Es por esto que si a un pan de gambas le añades una cantidad considerable de este micronutriente (aunque la lista no acaba aquí, claro está), puedes realizar una gran cantidad de afirmaciones, a pesar de que por regla general se trate de un alimento prácticamente nulo desde un punto de vista nutricional.

A fin de cuentas el problema que tuvo la jalea real es que pasó de moda, con lo que dejó de ser el éxito comercial que era al principio de sus días. A pesar de todo, todavía hoy podemos encontrarla en multitud de establecimientos, tanto físicos como online, pero no como un suplemento incorporado de fábrica a los alimentos.

alimente.elconfidencial.com / Álvaro Hermida, 30 marzo 2020

2010: todo tenía jalea real y un día... desapareció. ¿Qué fue de ella?