La autora de la novela que da título a la nueva película del británico Kenneth Branagh, ha vuelto a sonar en boca de todos con el éxito de la misma. Se avecinan nuevas adaptaciones y sus inmortales novelas viven un repunte creciente. Aprovechamos para descubrir algunas curiosidades de la célebre escritora británica.



Las cifras asustan. Con hasta dos mil millones de copias impresas de sus libros, la novelista británica Agatha Christie (1890-1976) ha conseguido mantener en vilo a un número incalculable de lectores. En su vida hay muchos detalles sumamente sorprendentes, y en el misterio que rodea su vida personal, incluso desapariciones dignas de sus novelas, pero hay más secretos que datos objetivos. Sin embargo hay unos cuantos detalles verificados de su biografía y los tiempos en los que vivió.

No le gustaba la violencia

Raro para quien escribe sobre asesinatos y muerte. Pero lo que más le interesaba a ella era el misterio en sí, por ello tampoco en sus libros las muertes son demasiado cruentas (por lo general) la metodología preferida de Christie para matar a sus personajes era el veneno. Probablemente porque trabajó en un dispensario durante la guerra y tenía un conocimiento profundo de los productos farmacéuticos. Sus dos detectives más famosos, Miss Marple y Hercule Poirot, eran pacifistas y rara vez llevaban pistola.

Tuvo un alias

De 1930 hasta 1956, Christie compaginó sus misterios con hasta seis novelas románticas bajo el seudónimo de Mary Westmacott. El seudónimo era una construcción de su segundo nombre, Mary, con Westmacott, el apellido de sus parientes.

No le gustaba poner su foto en la cubierta

Aunque no era tímida ante la cámara, y solía hacerse bastantes fotos mientras viajaba, parecía no gustarle que su foto apareciera en las sobrecubiertas de sus novelas incluso llegando a insistir alguna vez en que se imprimieran sin una imagen adjunta. Es probable que no le apeteciera ser reconocida en público.

Hizo todo lo posible por intentar empezar a fumar pero no lo consiguió

Aunque ahora lo veamos como una forma de jugársela con el cáncer y otros problemas de salud, en Inglaterra, fumar fue una vez tan venerado que parecías raro si no lo hacías, o al menos si no le dabas unas caladas. Poco después del final de la primera guerra mundial, Christie se mostraba decepcionada porque no podía adoptar el hábito de moda, aunque lo había intentado de todas las formas.

Escribió una obra que nunca ha dejado de representarse


El telón se levantó por primera vez en el West End londinense en 1952. Más de 60 años después, todavía se está representando regularmente y superó los 25.000 espectadores en 2012. La obra es ‘Tres ratones ciegos’, sobre un grupo de personas atrapadas en una cabaña rodeada de nieve con un asesino entre ellos, la escribió en el Queen Mary en 1947.

Le encantaba la arqueología y… hacer surf

Después de divorciarse, Christie se casó con el arqueólogo Max Mallowan en 1930 y no era raro que le siguiera en expediciones, como las que hacía a Siria e Irak. Incluso escribió un libro con sus experiencias de viaje. Su método preferido de transporte era el Orient Express, algo que probablemente inspiró su novela. Con su anterior marido, Archie, no era raro verla cogiendo olas desde Sudáfrica a Honolulu. Algunos historiadores creen que ella y su marido incluso pudieron haber sido los primeros surfistas británicos en aprender a montar de pie.

Al menos una de sus víctimas literarias fue inspirada por alguien de vida real


Cuando Mallowan se casó con Christie, era asistente del reconocido arqueólogo Sir Leonard Woolley. Esto molestaba a la esposa de Woolley, que se negaba a permitir que Christie se quedara en el campamento de excavación en Mesopotamia. Esto provocó que Mallowan se viera forzado a coger el tren a Bagdad todas las noches para verla. Christie pronto escribió Asesinato en Mesopotamia: la víctima era la esposa de un director de campo de arqueología que era golpeada con una maza antigua. Christie dedicó el libro a los Woolley, que nunca más volvieron con Mallowan a una expedición.

Puedes alquilar su casa ahora mismo


Si quieres experimentar qué se siente viviendo en el mismo lugar en donde Christie escribía sus novelas, su antigua casa en Devonshire, Inglaterra, está disponible para alquilar. La casa era la escapada de verano de Christie en la década de 1950, algunas partes de la misma se alquilan a individuos o grupos por 500 euros por noche. Algunos muebles y un piano que una vez pertenecieron a la autora permanecen en la residencia.

Una vez desapareció durante diez días

En 1926, cuando Christie ya era famosa, dejó su casa en Londres sin dejar rastro. Como el punto de partida de alguna de sus sórdidas historias, su esposo Archie recientemente había revelado que se había enamorado de otra mujer y quería el divorcio. Pero al final, Christie simplemente había salido de la ciudad para distraer su mente de su tumultuosa vida hogareña en un spa. No hay rastro de este hecho en su autobiografía posterior por lo que algunos especulaban que fue un truco publicitario y otros creían en la afirmación de su familia de que había experimentado algún tipo de evento amnésico.

Su madre no quiso que aprendiera a leer

Antes de convertirse en una novelista superventas, Christie estuvo a punto de crecer como analfabeta. Su madre estaba en contra de que su hija aprendiera a leer hasta los ocho años (Christie fue autodidacta), insistió en educarla en casa y le impidió seguir los estudios hasta los 15 años, cuando su familia la envió a París dónde terminó la escuela.

Escribió su primera novela por una apuesta

Después de que pasara la adolescencia leyendo libros y escribiendo historias, fue desafiada por su hermana Madge a escribir una novela larga. Christie aceptó el desafío y escribió 'El misterioso caso de Styles', un misterio que presenta a un soldado de baja por enfermedad que se ve envuelto en un envenenamiento en la propiedad de un amigo. La novela, que ya presentaba a Hércules Poirot, fue rechazada por seis editores antes de ser impresa en 1920.

Hércules Poirot estaba basado en una persona real

El apuesto Poirot, un detective con bigote que actuaba como un caballero en la resolución de crímenes, es la creación más conocida de Christie. Se cuenta que Christie se inspiró cuando vio a un belga que bajaba en un autobús a principios de la década de 1910. Era algo extraño, con un curioso bigote y una expresión burlona. El personaje tuvo hasta 40 apariciones. Cuando se cansó de él, le mató en la novela ’Cortina’ de 1975. La reacción a su fallecimiento fue tan feroz que The New York Times publicó un obituario en primera plana. Christie murió tan solo un año después.

gonzoo.com / Jorge Loser, 10/12/17


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